Mi experiencia en el Transurbano

Ya andan circulando los buses del Transurbano, a pesar de todas las anomalías que hemos leído y oído en los medios de comunicación sobre su compra, adjudicación de la licitación de las rutas, los impuestos de importación, etc.

El martes a medio día iba por la Avenida las Américas cuando vi uno.

Le pedí a mi piloto que se adelantara para ver si me podía subir en la parada de la 16 calle de la zona 14.  Obviamente no tenía una tarjeta prepago.  Paré el bus y le dije al conductor si me podía subir y bajar en la siguiente parada, porque quería hacerle unas preguntas,  la que más me inquieta es qué hace un turista si se quiere subir y no tiene su prepago. 

No he visto en las paradas de los transurbanos (o cerca de ellas) estanquillos,  donde se vendan tickets para estos casos (como sucede en muchas ciudades Europeas, donde los medios de transporte públicos no manejan dinero en efectivo como Londres, Dublín, Escocia, Cracovia).  El piloto no supo contestarme esta pregunta. ¿Será que ellos tendrán que buscar dónde venden prepago y llegar a pie allí para comprarla?  ¿Será que esto incrementará la demanda de taxis?    ¿Será que ellos no podrán usar este medio de transporte?  Llegó la siguiente parada, me tuve que bajar.  Un viaje corto y divertido.  Buses al estilo de cualquier metrópoli desarrollada del mundo, bonitos, limpios y cómodos.   ¿Cuánto durarán así como están? 6 meses, 1 año, 18 meses, 2 años o la vida útil del bus……hagan sus apuestas.

LUCÍA OLIVERO GARCÍA

AVISO IMPORTANTE: El análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor, las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la Universidad Francisco Marroquín.

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