La Libre Empresa

La libre empresa es el sistema económico que se basa en la propiedad privada, y es resultado de un conjunto de instituciones formales e informales, privadas y gubernamentales, que defienden el derecho que cada persona tiene de emprender, servir, vender, comprar, competir, invertir y heredar, pacífica y voluntariamente sus pertenencias legalmente adquiridas, sin coerción ni privilegios.

Si vivimos en un sistema de libre empresa no hay necesidad de ir de Ministerio en Ministerio, pasando por distintas ventanillas; pidiendo permisos, llevando fotocopias, y explicando a burócratas las distintas actividades que deseamos emprender con nuestra propiedad y nuestro talento.  Simplemente el sistema de gobierno se encarga de que nuestras acciones no interfieran con los derechos iguales de otras personas.  Es un sistema donde la propiedad y la libertad tienen un límite y ese límite está marcado por los iguales derechos de terceros.

Muchos descalifican este sistema pues dicen que funciona solo en libros y teoría, pero que no funciona en la realidad.  Ciertamente una sociedad con un sistema puro o 100% libre no ha existido, un sistema de libre empresa al cien por ciento no se ha experimentado, al igual que tampoco hemos tenido una democracia pura o aplicado ideología pura alguna. Tampoco existe un café o ron puro pues siempre existe algún grado de impureza, lo que si es cierto que siempre buscamos saborear una bebida que tenga las menores impurezas que afecten su sabor.

Pues es lo mismo con los sistemas económicos, un país logrará progresar más mientras mayor sea el grado de libertad económica del que gocen sus ciudadanos, mientras menos trabas existan a la libertad de emprender, de comerciar y de utilizar los recursos legítimamente adquiridos en lo que cada individuo decida, siempre respetando la legítima propiedad de terceros.

Ejemplos de éxito económico basados en el respeto a la propiedad y la iniciativa de las personas, es decir, la libertad de empresa, los tenemos en países como Chile, Gran Bretaña, Estados Unidos, Singapur y muchos otros que han apostado por acercar sus sistemas económicos y políticos hacia el sistema de libre empresa.

También se encuentran detractores del sistema de libre empresa que dicen que funciona en países con cultura fuertemente anglosajona y que en Guatemala nuestra cultura hispánica no abrazaría ese sistema.  Por supuesto que es innegable la importancia de la cultura, pero no estamos determinados por nuestra cultura. Si nos remontamos al año 1868, a un remoto territorio llamado Japón, cualquier observador aseguraría que el desarrollo económico que entonces gozaban algunos países europeos jamás llegaría a ese país del lejano oriente.  Lo mismo podemos decir de Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong y Singapur. Al igual que los mencionado y muchos otros países que han logrado prosperar económicamente adoptaron un sistema propio y original, pero todos favorecieron el libre mercado como sistema económico.  En 1950 el nivel de vida de los guatemaltecos era muy parecido al de los coreanos, pero Corea del Sur empezó a aplicar políticas económicas de libre empresa: redujeron los impuestos, descentralizaron el gobierno y su intervención en la economía fu casi insignificantica.  Hoy el nivel de vida de esos países asiáticos es muy, pero muy superior al de los guatemaltecos.

Los asiáticos tienen una cultura más disciplinada que los latinos, pero también podemos mencionar el ejemplo de Chile, quienes han logrado acercase a los países del primer mundo en temas económicos.  En muchos países del mundo se ha adoptado el modelo de libre empresa y ha tenido más éxito que cualquier otro modelo que se haya utilizado en el pasado.

La única receta que ha demostrado ser útil para salir de la pobreza es acercarnos a un sistema económico de libre empresa.  Lo demás son buenas intenciones que no logran más que retrasar el desarrollo.

NOTA: La libre empresa es un término que utilizó el Dr. Ayau para referirse al sistema de economía de mercado o capitalismo.

Cristian Álvarez
Director
Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas, CADEP

AVISO IMPORTANTE: El análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor, las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la Universidad Francisco Marroquín.

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