El Estado está capturado en varios frentes

Hay un concepto que se desarrolla en el análisis de las decisiones públicas llamado en inglés “regulatory capture”, que se puede traducir como “captura del regulador” y hace referencia a como un grupo, pequeño o grande, hace funcionar (capturar) al aparato estatal para lograr una serie de trabas legales y/o burocráticas que les permiten al grupo aumentar sus rentas.

Para comprender esto, hay que tener en cuenta lo que los economistas explican cuando hablan de oferta y demanda; si hay un aumento de los oferentes, (más competencia, más productos similares o sustitutos cercanos) el precio tendera a disminuir, generando nuevos consumidores (pues estos ahora si compran) y un ganancia mayor para los consumidores actuales (imagine que usted quiere comprar un helado que le costó ayer Q 5.00 y lo encuentra a Q 3.00, ahora usted tiene un excedente de Q2. Pues tiene el helado y Q2. mas para comprar otro satisfactor.)

Por eso es que los economistas (que defienden a los consumidores) apoyan la libre competencia, ya que a más competidores, precios más bajos, y claro si hay menos competencia los precios suben. Y esta lección elemental de economía la entienden perfectamente los empresarios o grupos de empresarios y para sacar provecho de esta lección, se organizan y buscan como limitar la competencia, y estos límites los disfrazan muy bien al punto que los consumidores ni se enteran Veamos el ejemplo de la historia de Jestina Clayton, que publicó el New York Times,    (https://www.nytimes.com/2012/06/17/magazine/so-you-think-you-can-be-a-hair-braider.html?pagewanted=all&_r=0) quien nació en Sierra Leona y a la edad de 18 se mudó a Utah y quiso iniciar su negocio de hacer trenzas y cortes de pelo que aprendió en su ciudad natal, pero resulta que no es tan fácil ser peluquero en Utah, pues hay muchas licencias que sacar e incluso obligación de ganar una serie de cursos para ser estilista profesional. En resumen son dos años de estudios y casi $ 16,000 de pago matriculas. Y resulta que no es solo esta profesión la que tiene problemas para iniciar un negocio; en 1950 menos del 5% de los ciudadanos de Estados Unidos necesitan una licencia de trabajo, hoy cerca del 30% necesita de una licencia para poder trabajar.

La explicación al analizar el lado de los empresarios es muy sencilla, no quieren competencia pues bajarían sus precios y sus ganancias, por lo que buscan cómo evitar que nuevos entren a ofrecer servicios.

Pero la explicación del lado de los políticos no está muy clara, ¿por que un político estaría a favor de beneficiar a pocos empresarios y perjudicar a muchos consumidores? Me atrevo a dar dos posibles respuestas: una corrupción y dos arrogancia.

Cristian Álvarez
Director
Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas, CADEP

AVISO IMPORTANTE: El análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor, las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la Universidad Francisco Marroquín.

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