¿Por qué arrasó AMLO?

Luis Pazos

El triunfo de López Obrador se debe a un cambio de estrategia personal para que los votantes percibieran una imagen distinta de la proyectada en sus dos campañas previas. También los otros partidos compitieron con nuevas posiciones, que resultaron en una visión diferente de los electores del PRI y el PAN, sus dos principales contrincantes.

El discurso de AMLO ya no fue visceral, como en ocasiones anteriores, ya no mandó al diablo las instituciones, sino se comprometió a gobernar con ellas. El PRI tampoco las mandó al diablo, sino las utilizó descaradamente para cubrir la corrupción y garantizarles impunidad a varios de sus gobernadores y altos funcionarios.

amlo arras

La percepción del PRI como un partido de corruptos e irresponsables en el manejo de las finanzas públicas, los llevó a perder 11.5 millones de votantes con relación a los que tuvo en 2012, más de 19 millones, contra 7,5 millones en 2018.  Esa pérdida, del 60% de sus votos, podía haber aterrizado en más votos para el PAN, pero se los jaló mayoritariamente MORENA, no solo por prometer no ver hacia atrás la corrupción de los priistas, sino por la división interna del PAN.

A muchos simpatizantes del PAN los decepcionó el pleito entre Margarita y Anaya. Ese pleito, sin entrar a buscar culpables, debilitó al PAN, y le restó votos. Probablemente más votos que los ganados por la alianza con el PRD, que también desilusionó a muchos panistas.

Los votantes de MORENA, compuestos por una minoría de izquierdistas, y una mayoría de ciudadanos de clase media y humilde, enojados con el saqueo rampante del PRI y la división del PAN, vieron una alternativa diferente en López Obrador y decidieron votar por él.

“Los astros se alinearon” a favor de López Obrador, quien no ganó, sino arrasó en las elecciones, por el nuevo discurso de reconciliación, el hartazgo de la corrupción priista y la desilusión por la división de los panistas.

Aunque no voté por AMLO, ojalá le vaya bien, para que nos vaya bien, cumpla con su promesa de respetar las instituciones y no caiga en tentaciones autoritarias, pues los errores cobran factura, como le pasó al PRI y al PAN.

Discusión Económica “No tenemos que seguir siendo pobres para siempre”

El día 20 de marzo nos juntamos con amigos de la USAC de varias edades, pertenecientes a la Facultad de Economía.  La discusión fue acerca del libro No tenemos que seguir siendo pobres para siempre escrito por Manuel F. Ayau Cordón.

La sesión comenzó con traer a la mesa ideas o preguntas relevantes a la lectura. Se abordaron las preguntas con tono de diálogo, buscando siempre comprender al otro y presentar las propias ideas de manera propositiva.  La discusión terminó con una sesión de reflexión y retroalimentación sobre el proceso. Durante estos momentos, compartieron su sorpresa ante el hecho de que el fin de la discusión no era confrontar puntos de vista, sino entender mejor juntos, a pesar de que nuestras conclusiones variaban un poco. Fue una experiencia de mucho aprendizaje ya que comprendimos mejor cómo el mercado libre puede llevar a un país al desarrollo, y es claro que el desarrollo de nuestro país es algo que todos queremos. El ambiente de “pizza party” nos ayudó a darle un tono amigable a la discusión, tono que se logró mantener.

María Sofía Castillo Díaz
Universidad Francisco Marroquín

¿De qué necesita más el mundo? Lawrence W. Ree

Hace 30 años, me encontré con unas oraciones que decían “El mundo necesita más”. Probablemente, las leí en el Reader´s Digest, no lo sé; y el autor era anónimo. He tratado de encontrar al autor, pero todo ha sido en vano. Sin embargo, esas oraciones decían algo importante y, me han impulsado a estudiarlas para extenderlas a un texto más largo. Las he compartido con audiencias alrededor del mundo, la más reciente en la Georgia Public Policy Foundation en noviembre del 2016. Invariablemente, las personas se me acercan preguntando, luego de las charlas, si pueden comprar una copia de mi trabajo.

Este pequeño ensayo expresa bien el mensaje de los valores y el carácter que nosotros en FEE (Fundación para la Educación Económica) queremos resaltar como cruciales para alcanzar la libertad y la felicidad. De hecho, he subrayado en numerosas ocasiones que la libertad y el carácter son caras de una misma moneda. Las sociedades no pueden gozar de una si existe carencia de la otra. Este es un mensaje fuerte y claro, que resalto en mi libro más reciente: Real Heroes: Inspiring True Stories of Courage, Character and Conviction, el cual es muy popular en los Estados Unidos.

Si usted se siente inspirado por este ensayo a ser un mejor ejemplo para quienes le rodean o, si lo utiliza para ayudar a otros a mejorar, me hará el día. Aquí le va:


El mundo necesita más hombres y mujeres que no tengan un precio por el cual vendan su individualidad; quienes no renuncien a su integridad para obtener beneficios; que tienen sus prioridades claras y en orden; que consideren su apretón de manos un contrato blindado; quienes no le teman a asumir riesgos al defender lo correcto; crean en la verdad y no en la comodidad; que sean honestos ante cualquier circunstancia.

El mundo necesita más hombres y mujeres que, tengan ambiciones tan grandes que incluyan a los demás; sepan ganar con gracia y perder con dignidad; que no crean que las llaves al éxito son la crueldad, astucia y picardía; que tengan amistades de veinte o treinta años de antigüedad; sobrepongan sus principios y valores a la política y a la posibilidad de tomar ventajas personales; que no le teman a ir en contra de la opinión pública y lo políticamente correcto.

El mundo necesita más hombres y mujeres que, sean humildes y acepten que planear su propia vida es un desafío de tiempo completo y por lo tanto, no piensen que pueden planear la vida económica de miles de personas. Que no consideren al Estado como la más alta autoridad. El mundo necesita más hombres y mujeres que, no le teman a la responsabilidad, que sean lo suficientemente maduros para reconocer la responsabilidad de sus actos; valientes para decir la verdad ante el poder; que sean sabios para agradecer a los demás cuando lo merecen.

El mundo necesita más hombres y mujeres que, sean tolerantes para aceptar el individualismo de cada persona; que no se sientan amenazados por opiniones, religiones, conductas o estilos de vida diferentes por quienes las practican pacífica y respetuosamente; pacientes para convencer a otros a través de la percepción y no por la fuerza; quienes no demandan de los políticos mejorar su condición de vida en detrimento de la de otros; quienes entienden que agregando valor a través de la producción, innovación y servicio son superiores que aquellos que llaman a la distribución de la propiedad de otros a punta de pistola.

El mundo necesita más hombres y mujeres que, no abandonen lo correcto por cuestiones de apariencia; que sepan lo importante que es guiar siendo un ejemplo, no dando órdenes; que no obligarían a otros a cometer actos que ellos libremente no harían; conviertan las circunstancias más adversas en oportunidades de aprendizaje y mejora; reunir la integridad para trabajar y así ganarse la vida, en lugar de votar a cambio de una; puedan perdonar hasta esos que han cometido injusticias contra ellos. El mundo, en otras palabras, necesita más hombres y mujeres que, posean características enaltecidas por el tiempo, la experiencia y el buen sentido, que colectivamente llamamos carácter personal.

Fuente: https://goo.gl/cvWW4b

Traducción Libre
Daniela González
Estudios políticos y Relaciones Internacionales
Universidad Francisco Marroquín

Club de Lectura: Recordando a Milton Friedman

Con la participación del Doctor Julio Cole finalizamos el ciclo de almuerzos para estudiar el libro de Milton y Rose Friedman, “Libertad de Elegir”. La actividad inicio el jueves 12 de julio y concluyó el 2 de agosto.  Contamos con la presencia de profesores de distintas universidades así como alumnos, lo que enriqueció mucho el debate.
Hay muchas ideas que valen la pena rescatar de este gran libro, frases que se pueden citar, argumentos que aún son vigentes y otros que aún se deben seguir madurando.  Pero en este espacio quiero compartir algunas ideas que mencionó el profesor Cole sobre el premio Nobel de Economía de 1976.
Salvando las distancias, ganar un Nobel es muy parecido aganar una medalla en los juegos olímpicos. Hoy, por las olimpiadas de Londres,  está de moda conocer sobre los atletas olímpicos, sus características pero sobre todo su preparación, esos largos entrenos, e incansable esfuerzos, que muy bien los dice en una frase Erick Barrondo (primer medalla olímpica para un guatemalteco)  “A nosotros jamás nos despertó el sol. Cada día, lo fuimos a buscar. Y lo encontramos. Esto es para toda la vida”.
En su último artículo “Milton Friedman: una bibliografía” el profesor Cole menciona  que Friedman escribo 35 libros (1 cada dos años aproximadamente), 319 publicaciones en revistas y medios académicos (1 cada tres meses), 21 entrevistas publicadas en medios, más sus columnas de opinión que publicó durante 18 años en la revista Newsweek.
Estos números demuestran que fuera de la extraordinaria capacidad como escritor que tenía Friedman y su innata habilidad como economista, también sobresale un hombre comprometido con su trabajo, incansable en su lucha.   Eso lo hizo acreedor a muchos premios, incluidos un Nobel, la medalla nacional de ciencia, la medalla presidencial de la libertad en el gobierno de Reagan, etc.  Seguro si Friedman hubiera sido un atleta, hubiera estado siempre en  la lucha por las medallas.

La Libre Empresa

La libre empresa es el sistema económico que se basa en la propiedad privada, y es resultado de un conjunto de instituciones formales e informales, privadas y gubernamentales, que defienden el derecho que cada persona tiene de emprender, servir, vender, comprar, competir, invertir y heredar, pacífica y voluntariamente sus pertenencias legalmente adquiridas, sin coerción ni privilegios.

Si vivimos en un sistema de libre empresa no hay necesidad de ir de Ministerio en Ministerio, pasando por distintas ventanillas; pidiendo permisos, llevando fotocopias, y explicando a burócratas las distintas actividades que deseamos emprender con nuestra propiedad y nuestro talento.  Simplemente el sistema de gobierno se encarga de que nuestras acciones no interfieran con los derechos iguales de otras personas.  Es un sistema donde la propiedad y la libertad tienen un límite y ese límite está marcado por los iguales derechos de terceros.

Muchos descalifican este sistema pues dicen que funciona solo en libros y teoría, pero que no funciona en la realidad.  Ciertamente una sociedad con un sistema puro o 100% libre no ha existido, un sistema de libre empresa al cien por ciento no se ha experimentado, al igual que tampoco hemos tenido una democracia pura o aplicado ideología pura alguna. Tampoco existe un café o ron puro pues siempre existe algún grado de impureza, lo que si es cierto que siempre buscamos saborear una bebida que tenga las menores impurezas que afecten su sabor.

Pues es lo mismo con los sistemas económicos, un país logrará progresar más mientras mayor sea el grado de libertad económica del que gocen sus ciudadanos, mientras menos trabas existan a la libertad de emprender, de comerciar y de utilizar los recursos legítimamente adquiridos en lo que cada individuo decida, siempre respetando la legítima propiedad de terceros.

Ejemplos de éxito económico basados en el respeto a la propiedad y la iniciativa de las personas, es decir, la libertad de empresa, los tenemos en países como Chile, Gran Bretaña, Estados Unidos, Singapur y muchos otros que han apostado por acercar sus sistemas económicos y políticos hacia el sistema de libre empresa.

También se encuentran detractores del sistema de libre empresa que dicen que funciona en países con cultura fuertemente anglosajona y que en Guatemala nuestra cultura hispánica no abrazaría ese sistema.  Por supuesto que es innegable la importancia de la cultura, pero no estamos determinados por nuestra cultura. Si nos remontamos al año 1868, a un remoto territorio llamado Japón, cualquier observador aseguraría que el desarrollo económico que entonces gozaban algunos países europeos jamás llegaría a ese país del lejano oriente.  Lo mismo podemos decir de Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong y Singapur. Al igual que los mencionado y muchos otros países que han logrado prosperar económicamente adoptaron un sistema propio y original, pero todos favorecieron el libre mercado como sistema económico.  En 1950 el nivel de vida de los guatemaltecos era muy parecido al de los coreanos, pero Corea del Sur empezó a aplicar políticas económicas de libre empresa: redujeron los impuestos, descentralizaron el gobierno y su intervención en la economía fu casi insignificantica.  Hoy el nivel de vida de esos países asiáticos es muy, pero muy superior al de los guatemaltecos.

Los asiáticos tienen una cultura más disciplinada que los latinos, pero también podemos mencionar el ejemplo de Chile, quienes han logrado acercase a los países del primer mundo en temas económicos.  En muchos países del mundo se ha adoptado el modelo de libre empresa y ha tenido más éxito que cualquier otro modelo que se haya utilizado en el pasado.

La única receta que ha demostrado ser útil para salir de la pobreza es acercarnos a un sistema económico de libre empresa.  Lo demás son buenas intenciones que no logran más que retrasar el desarrollo.

NOTA: La libre empresa es un término que utilizó el Dr. Ayau para referirse al sistema de economía de mercado o capitalismo.

Cristian Álvarez
Director
Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas, CADEP

¿Podrá Costa Rica ver más allá del “shock religioso”?

El domingo 4 de febrero del presente año se llevaron a cabo, entre confusión e incertidumbre, las elecciones para elegir al binomio presidencial y 57 diputados del Congreso costarricense. Tal y como se expuso en el artículo de la semana pasada en la comparación entre el sistema político de Costa Rica y Guatemala el escenario de incertidumbre fue nuevamente señalado por distintos diarios del país, tales como El Financiero. Fueron publicadas, en dichos medios de comunicación, entrevistas a varias personas que afirmaron no estar seguros del candidato al que le iban a entregar su voto, incluso estando a pocos minutos de hacerlo. Los resultados revelaron la realidad de los costarricenses: el “shock religioso” no los deja ver más allá de la reforma de la Educación para la Afectividad y Sexualidad Integral y la resolución de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos -CIGH- sobre el matrimonio igualitario.

Varios politólogos han llamado al rechazo de una vasta mayoría de la población y de candidatos presidenciales hacia la reforma educativa y la resolución de la CIDH un “shock religioso”. Lo anterior responde a que se ha vuelto el centro de debates políticos previos a la primera ronda electoral y generó polarización y posturas muy definidas en los candidatos. El repudio viene especialmente de varios de los ciudadanos católicos y evangélicos que, no puede olvidarse, son por mucho la mayoría de la población. Aunque Costa Rica se caracterice por ser un país con diversidad religiosa al ser practicadas en el territorio alrededor de 80 religiones, estudios del Centro de Investigaciones Pew muestran que un poco más del 85% de la población son católicos y protestantes. Aunque la Iglesia católica tiene una mayoría dominante -con un 71.5%-, la Iglesia evangélica va tomando cada vez más fuerza. Esto es relevante porque nos muestra que no solo la población tiene prácticas religiosas fuertes y establecidas, sino que sí pelean por los ideales que dichas religiones enseñan.

La característica religiosa de muchos de los costarricenses lleva entonces a que no sean del todo sorprendentes los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales: obtiene más votos el candidato Fabricio Alvarado Muñoz con un 24,91% de los mismos, seguido por Carlos Alvarado Quesada con un 21,66%. Es curioso como el perfil de los candidatos -a grandes rasgos- refleja las preocupaciones de los electores: ambos son jóvenes y buscan cambios. Pero el perfil de Fabricio Alvarado resalta, no solo por estar ligado al partido Restauración Nacional identificado con una ideología cristiano-política y de conservadurismo social, sino por ser además de diputado y periodista, cantante cristiano.  En su calidad de diputado, Alvarado se ha opuesto a temas como el matrimonio entre parejas del mismo sexo, el aborto y la fertilización in vitro y ha participado y liderado marchas como la pasada “marcha por la vida” oponiéndose al matrimonio igualitario y el aborto.

La popularidad de Fabricio Alvarado refleja que la población costarricense se encuentra realmente en shock. Mucho de ello se atribuye a la resolución de la CIDH, como se expuso posteriormente, y a las afirmaciones del actual presidente Luis Guillermo Solís en las que se tomará en cuenta la orden de garantizar los mismos derechos para las parejas del mismo sexo ante el matrimonio que a las parejas de distinto sexo. Esta noticia cae como balde de agua fría para una gran parte de la población y se hace latente el rechazo ante la misma. El Centro de Investigaciones y Estudios Políticos -CIEP- realiza un análisis que refleja que el 60% de los costarricenses entrevistados rechazan el matrimonio igualitario. Esto puede servir para vislumbrar por dónde va la opinión pública que se verá plasmada en las próximas elecciones el 1ro de abril.

Lo que está por verse es si los costarricenses serán capaces de ver más allá de este shock religioso y centrarse en el debate de políticas fiscales y educativas o soluciones para problemas como el desempleo y la seguridad. Esto es de vital importancia ya que, aunque los temas relacionados al matrimonio entre personas del mismo sexo y la educación sean de gran importancia para la sociedad, no son los únicos problemas que atraviesa el país. Algunas personas incluso llegaron a llamar a Costa Rica la “Suiza de Centroamérica” por sus niveles de desarrollo distintos a los de la región. Con el paso de tiempo sus ciudadanos han ido perdiendo la confianza en el aparato político al igual que lo han hecho los inversores. Lo anterior les ha llevado a una desaceleración económica y a que incremente la tasa de desempleo, fenómenos que vienen siendo visibles a partir el 2015. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de Costa Rica -INEC- para el 2016 se llegó a un 9.3% y para 2017 a un 8.1%, cifras que no se habían visto en los últimos 20 años.

Con tanto sobre la mesa solo queda esperar para ver si los costarricenses podrán generar más diálogo y consciencia en el resto de la población sobre los distintos problemas que atraviesa el país, más allá de diferencias en el ámbito del matrimonio igualitario o la educación sexual laica. Después de todo, el país no puede separarse de temas económicos o de la inseguridad. Al igual que en el resto de Centroamérica, es visible la separación entre las necesidades de la población, la opinión pública y la agenda de los políticos. Al alejarse tanto la agenda política de los ciudadanos se da cada vez un desgaste más grande en los políticos profesionales, aquellos que sí trabajan por cambios en su país de manera constante y honrada.

Colaboración
Paulina Vidaurre Pinto
Estudios Políticos y Relaciones Internacionales
Universidad Francisco Marroquín

Tratados de Libre Comercio – TLCs

Es muy frecuente escuchar que actualmente vivimos en un mundo cada vez más globalizado, el cual no da indicios de dar marcha atrás. Esto no es una invención o una suposición de solamente algunos académicos o de algunos analistas, sino una realidad latente. Muestra de ello es que los países estén cada vez más interconectados en todos los ámbitos, en especial en lo político y económico. La configuración ha cambiado, las comunicaciones son cada vez más rápidas, el comercio se ha diversificado e incluso el desarrollo ha amenazado la naturaleza de formas nunca antes vistas. Se podrían buscar un sinfín de argumentos en contra o a favor de la globalización, pero esto no cambiaría la realidad, por lo que considero que es de gran relevancia profundizar en que los hechos a nivel internacional impactan de manera nacional en menor o mayor medida. Tal es el caso de los Tratados de Libre Comercio o los Acuerdos Comerciales los cuales han llegado a diversificarse enormemente abarcando temas que van más allá del comercio y teniendo gran influencia en las políticas e industrias nacionales.

Así como hay argumentos que apoyan y otros que desacreditan la globalización, encontramos posiciones encontradas con respecto al funcionamiento de los Tratados de Libre Comercio -TLC-. Lo anterior responde a que, a pesar de lograr varios avances, no en todos los casos se han alcanzado los objetivos planteados o se ha llegado a perjudicar en gran medida la industria nacional -en especial a los países menos desarrollados- si no se es totalmente cuidadoso en la creación de estos. Para comenzar, resulta pertinente convenir que en este caso se utiliza la definición del Banco Interamericano de Desarrollo -BID- para referirse a los TLC. Dicho concepto aplica cuando se suprimen o se reducen considerablemente los aranceles entre los signatarios de dicho tratado. Se toma en consideración que los aranceles no son suprimidos para terceros países fuera del tratado ya que es un mecanismo de incentivarlos a ser parte de ellos para gozar de estos beneficios. Como último punto, no debe olvidarse que para gozar de estos beneficios se deben hacer ciertos compromisos que, muchas veces resultan en la crítica a los tratados ya que pueden llegar a dañar algunas industrias en el proceso.

Según los datos del KOF Globalisation Index se puede observar gráficamente que la mayoría de los países muestran un crecimiento en el nivel de globalización que alcanzan. Es interesante además contrastar que el nivel de globalización alcanzado guarda cierta relación con el Producto Interno Bruto per Cápita. Es decir, entre mayor es el grado de globalización los países tienden a PIB per Cápita más altos. Por ejemplo, el PIB per Cápita de Noruega -que tiene un 85.81 en globalización para 2015- es de 74,505.25 USD y el de Guatemala -con un 63.17 de globalización- es de 3,923.57 USD. Es interesante la comparación entre Noruega -con uno de los niveles más altos de globalización- y Madagascar -con uno de los más bajos, 46.78 para 2015- ya que mientras Noruega alcanza el PIB per Cápita anteriormente mencionado, Madagascar apenas llega a un 401.86 USD.

El hecho que se excluya a los países que no forman parte del tratado genera polémica por ser considerado una membresía con consecuencias que resultan muy caras para quienes no pueden o quieren pagarla. Sin embargo, es por lo general de gran beneficio para aquellos que reúnen todos los requisitos y dan un paso hacia los desafíos del Comercio Exterior y se adaptan a los nuevos TLC. Aunque pudiera pensarse que esto debería ser preocupación únicamente de aquellos que se dediquen al estudio de las Relaciones Internacionales, de empresarios que se beneficien directamente o de algunas personas con este tipo de interés particular, debería ser un punto de discusión entre políticos, politólogos y demás civiles. Lo anterior responde a la manera en la que los TLC pueden impactar la economía y las industrias del país ya que en muchos casos si el arancel no es desgravado progresivamente o no se toman las precauciones necesarias se puede llegar a destruir alguna industria nacional. Y es confuso observar que en algunas ocasiones ni siquiera los empresarios se comprometen a participar activamente en la búsqueda de condiciones favorables para su industria. Con ello no se sugiere tomar medidas proteccionistas que, en vez de permitir y fomentar el comercio, lo obstruyan de manera perjudicial; lo que se busca es enfatizar en las consecuencias potenciales de los tratados para que se genere más discusión entorno a estos.

Como en otros temas, entre más informada y educada se encuentre una población más difícil será que se cometan errores en la política ya que, idealmente, se elegirán líderes con mayor preparación, capaces de formar equipos de trabajo con personas calificadas. Por ello, no solo se debería buscar que el conocimiento en materia de TLC se propague sino también se debería analizar el impacto que tienen de manera objetiva. En otras palabras, no solo suponer que son una herramienta mágica que puede impulsar la economía de un país o que la llevarán a la ruina. Una propuesta para lo anterior es medir con cifras y datos reales cómo se comportan las exportaciones e importaciones luego de la entrada en vigor de un tratado, ¿hay algún cambio considerable? Se puede analizar además si es visible una proliferación de mercados y productos emergentes que lleve al país a diversificarse y a no depender tanto de un número reducido de productos. Y si el Producto Interno Bruto per Cápita muestra un aumento en la riqueza de los habitantes del país lo cual implica que tienen acceso a mejores condiciones de vida y más recursos que les permitan desarrollarse de manera más óptima.

Colaboración
Paulina Vidaurre Pinto
Estudios políticos y Relaciones Internacionales
Universidad Francisco Marroquín

Guatemala y Costa Rica: Una política sin norte

A inicios de este mes aparece una columna de opinión del politólogo, Constantino Urcuyo, en el periódico costarricense “La Nación”, que no solo llama la atención sino también a la reflexión. A lo largo de la exposición de sus argumentos pareciera que habla de Guatemala y su escenario político, económico y social: un país dividido, dirigentes con visiones cortoplacistas o con falta de las mismas, multipartidismo extremo y una actitud de rechazo a los partidos franquicia que inundan la vida política, electores en busca de un salvador -de preferencia alejado de la clase política tradicional-, sociedades cada vez más desiguales e incluso inseguridad que apremia al país. Es hasta el final de la columna que se comienza a vislumbrar que no se trata de Guatemala sino de Costa Rica cuando se menciona el clima previo a las elecciones presidenciales, a las cuales se someterán este año. Se hace evidente que la coyuntura costarricense no difiere sustancialmente de la guatemalteca previa a las elecciones de 2015.

Si bien es cierto que las pasadas elecciones en Guatemala se vieron influidas en gran medida por la renuncia y detención del binomio presidencial y otros funcionarios de alto rango, la poca confianza en los partidos políticos y la búsqueda desesperada de escapar de los políticos conocidos no se ausenta. Con lo anterior no se busca un consuelo a la situación guatemalteca cada vez más inestable o de falta de entusiasmo e involucramiento en la vida política, que se traduce incluso en la falta de gobernabilidad que atravesamos, la pérdida de interés de posibles inversionistas en el país. Esto se hace visible además una caída de seis puntos en el Índice de Competitividad Global publicado por el Foro Económico Mundial, colocando al país en el puesto 84. Lo que sí se busca es evidenciar con esta comparación es que la región atraviesa dificultades similares ya que, a pesar de que Costa Rica sea considerado un país en varios aspectos más avanzado -tales como la educación y la seguridad- y que se encuentre en el puesto 47 del índice anteriormente mencionado, su situación política no dista mucho.

Vale la pena entonces mencionar ambos países deben prestar más atención al multipartidismo extremo que ha venido persiguiendo sus elecciones y que los ha llevado a ser cada vez menos gobernables, y que resulta en incongruencias entre el posicionamiento ideológico de cada ciudadano y la manera en la que en realidad votan. Esto se refleja en las pasadas tres elecciones de cada país en las que es más curioso aún el caso de Costa Rica que el de Guatemala. Según los estudios anuales de la organización Latinobarómetro los costarricenses se han identificado como de izquierda, pero los binomios presidenciales electos han sido únicamente de derechas. En Guatemala por su parte, de las últimas tres elecciones en la única en la que ha coincidido la ideología de derechas que la mayoría de entrevistados considera ser parte de; es con la elección de Jimmy Morales y Jaffet Cabrera con el partido Frente para la Convergencia Nacional, profesamente de derechas. Esta incompatibilidad permite ver un reflejo de la manera en que los partidos franquicia o taxi, como les llama Urcuyo, han dejado desorientado al elector, lo cual en el caso de Guatemala podría acentuarse aún más debido a la falta de educación de la mayoría de los habitantes. Se cae en la pregunta, ¿cómo se espera que un partido tenga una ideología que transmitirle al elector si lo único que se busca es llegar al poder y no hacerlo con el fin buscar una mejora para el país?

El politólogo llama entonces a la activa participación de los medios de comunicación y de diversos actores para que guíen el futuro del país. Claro está que se necesitan medios de comunicación serios y objetivos, que no respondan a intereses particulares, sino que estén comprometidos con la investigación y la transmisión de noticias alejadas de sesgos. Hace falta en ambos países el diálogo y la conciliación de diferencias entre distintos grupos de la sociedad, porque al final lo que se debería buscar es el progreso de la nación y no aferrarse al poder de la mano de la corrupción. Y aunque duela aceptarlo, hace falta que tanto los jóvenes como los adultos nos alejemos de la indiferencia y la falta de interés desde nuestra preparación hasta la participación política si queremos que el país llegue a una transformación.

Colaboración
Paulina Vidaurre Pinto
Estudios políticos y Relaciones Internacionales
Universidad Francisco Marroquín

Ciudad sagrada: Jerusalén

“Jerusalén es el corazón del pueblo judío y es una profunda fuente de nuestro orgullo,” afirmó el primer ministro de Israel, Yitzhak Rabin, en Washington, D.C., el 25 de octubre de 1995. Diez días después de emitidas estas palabras, fue asesinado en Tel Aviv por el estudiante ultranacionalista Yigal Amir, opuesto a las tentativas de acuerdos de paz promovidas por el gobierno de Rabin. El evento en Washington conmemoraba los 3,000 años de la existencia de la sagrada ciudad. Rabin añadió que existía consenso entre israelís sobre la importancia de reclamar la histórica Jerusalén como capital del estado, porque como esa ciudad, no hay dos. Ese sigue siendo el sentir de los israelís.

El día anterior, como símbolo de la amistad diplomática entre Estados Unidos e Israel, la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos aprobaron, con una gran mayoría de votos bipartidistas, una ley que reconocía a Jerusalén como la capital de Israel y que decidía el traslado de la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén. Dicho traslado debía completarse en 1999. El presidente en esos momentos, Bill Clinton, asustado por las reacciones adversas del mundo árabe, no firmó la ley por considerar que ésta podría poner en riesgo las negociaciones de paz, pero ésta sí entró en vigencia días más tarde. La promesa política fue de posponer más que de rechazar la posibilidad de un eventual traslado de la embajada. En los años subsiguientes, George Bush y Barack Obama también adoptaron esta actitud de espera.

El pasado miércoles 5 de diciembre, el Presidente Donald Trump anunció que trasladará la embajada de su país a Jerusalén, reconociéndola como la capital de Israel. No se ha fijado un plazo para efectuar el traslado, y funcionarios de la Casa Blanca aclaran que la medida requiere del apoyo del Congreso, así como de la elaboración de planes para ubicar un sitio adecuado, diseñar el nuevo edificio y construirlo, todo ello cuidando los gastos.

Como era de esperar, varios grupos palestinos convocaron a paros y manifestaciones en protesta por el anuncio de Trump. Los palestinos reclaman el este de Jerusalén como la capital de su futura nación. El rey Salman de Arabia Saudita le advirtió a Trump que este anuncio equivalía a provocar al mundo musulmán.

No obstante, James Phillips de la Fundación Heritage, experto en asuntos de Medio Oriente, afirmó que Trump tomó la decisión correcta. “El reconocimiento de Jerusalén recompensa a un aliado cercano y corrige una injusticia histórica: el hecho que la soberanía israelí sobre su propia capital no ha sido reconocida,” expresó Phillips.

Jerusalén es una ciudad sagrada para muchas religiones, incluyendo el islam, el cristianismo y el judaísmo. Las tres religiones comparten la veneración por el monte del Templo, por ejemplo. De niño, Jesucristo fue presentado en el templo por sus padres, y allí predicó, curó enfermos y protagonizó milagros. La última cena tuvo lugar en Jerusalén, así como su arresto, juicio y la crucifixión del Señor.

El alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, afirmó que la ciudad debe unir y no dividir a las religiones. En una cena para el Christian Media Summit, Barkat afirmó que “en un kilómetro cuadrado de Jerusalén, encontrarás más sinagogas, iglesias y mezquitas que en cualquier otra parte del mundo”. El rol de la ciudad es invitar a todos, incluyendo a los no religiosos.

El anuncio de Trump capturó primeras planas, pero no sabemos si se tomarán los pasos administrativos necesarios para cumplir con la proclama mediática, ni si la situación logrará desenvolverse sin provocar mayores confrontaciones y violencia.

Enlace del artículo: http://www.feylibertad.org/ciudad-sagrada-jerusalen/

Por Carroll Ríos de Rodríguez
Instituto Fe y Libertad