¿Por qué arrasó AMLO?

Luis Pazos

El triunfo de López Obrador se debe a un cambio de estrategia personal para que los votantes percibieran una imagen distinta de la proyectada en sus dos campañas previas. También los otros partidos compitieron con nuevas posiciones, que resultaron en una visión diferente de los electores del PRI y el PAN, sus dos principales contrincantes.

El discurso de AMLO ya no fue visceral, como en ocasiones anteriores, ya no mandó al diablo las instituciones, sino se comprometió a gobernar con ellas. El PRI tampoco las mandó al diablo, sino las utilizó descaradamente para cubrir la corrupción y garantizarles impunidad a varios de sus gobernadores y altos funcionarios.

amlo arras

La percepción del PRI como un partido de corruptos e irresponsables en el manejo de las finanzas públicas, los llevó a perder 11.5 millones de votantes con relación a los que tuvo en 2012, más de 19 millones, contra 7,5 millones en 2018.  Esa pérdida, del 60% de sus votos, podía haber aterrizado en más votos para el PAN, pero se los jaló mayoritariamente MORENA, no solo por prometer no ver hacia atrás la corrupción de los priistas, sino por la división interna del PAN.

A muchos simpatizantes del PAN los decepcionó el pleito entre Margarita y Anaya. Ese pleito, sin entrar a buscar culpables, debilitó al PAN, y le restó votos. Probablemente más votos que los ganados por la alianza con el PRD, que también desilusionó a muchos panistas.

Los votantes de MORENA, compuestos por una minoría de izquierdistas, y una mayoría de ciudadanos de clase media y humilde, enojados con el saqueo rampante del PRI y la división del PAN, vieron una alternativa diferente en López Obrador y decidieron votar por él.

“Los astros se alinearon” a favor de López Obrador, quien no ganó, sino arrasó en las elecciones, por el nuevo discurso de reconciliación, el hartazgo de la corrupción priista y la desilusión por la división de los panistas.

Aunque no voté por AMLO, ojalá le vaya bien, para que nos vaya bien, cumpla con su promesa de respetar las instituciones y no caiga en tentaciones autoritarias, pues los errores cobran factura, como le pasó al PRI y al PAN.

¿De qué necesita más el mundo? Lawrence W. Ree

Hace 30 años, me encontré con unas oraciones que decían “El mundo necesita más”. Probablemente, las leí en el Reader´s Digest, no lo sé; y el autor era anónimo. He tratado de encontrar al autor, pero todo ha sido en vano. Sin embargo, esas oraciones decían algo importante y, me han impulsado a estudiarlas para extenderlas a un texto más largo. Las he compartido con audiencias alrededor del mundo, la más reciente en la Georgia Public Policy Foundation en noviembre del 2016. Invariablemente, las personas se me acercan preguntando, luego de las charlas, si pueden comprar una copia de mi trabajo.

Este pequeño ensayo expresa bien el mensaje de los valores y el carácter que nosotros en FEE (Fundación para la Educación Económica) queremos resaltar como cruciales para alcanzar la libertad y la felicidad. De hecho, he subrayado en numerosas ocasiones que la libertad y el carácter son caras de una misma moneda. Las sociedades no pueden gozar de una si existe carencia de la otra. Este es un mensaje fuerte y claro, que resalto en mi libro más reciente: Real Heroes: Inspiring True Stories of Courage, Character and Conviction, el cual es muy popular en los Estados Unidos.

Si usted se siente inspirado por este ensayo a ser un mejor ejemplo para quienes le rodean o, si lo utiliza para ayudar a otros a mejorar, me hará el día. Aquí le va:


El mundo necesita más hombres y mujeres que no tengan un precio por el cual vendan su individualidad; quienes no renuncien a su integridad para obtener beneficios; que tienen sus prioridades claras y en orden; que consideren su apretón de manos un contrato blindado; quienes no le teman a asumir riesgos al defender lo correcto; crean en la verdad y no en la comodidad; que sean honestos ante cualquier circunstancia.

El mundo necesita más hombres y mujeres que, tengan ambiciones tan grandes que incluyan a los demás; sepan ganar con gracia y perder con dignidad; que no crean que las llaves al éxito son la crueldad, astucia y picardía; que tengan amistades de veinte o treinta años de antigüedad; sobrepongan sus principios y valores a la política y a la posibilidad de tomar ventajas personales; que no le teman a ir en contra de la opinión pública y lo políticamente correcto.

El mundo necesita más hombres y mujeres que, sean humildes y acepten que planear su propia vida es un desafío de tiempo completo y por lo tanto, no piensen que pueden planear la vida económica de miles de personas. Que no consideren al Estado como la más alta autoridad. El mundo necesita más hombres y mujeres que, no le teman a la responsabilidad, que sean lo suficientemente maduros para reconocer la responsabilidad de sus actos; valientes para decir la verdad ante el poder; que sean sabios para agradecer a los demás cuando lo merecen.

El mundo necesita más hombres y mujeres que, sean tolerantes para aceptar el individualismo de cada persona; que no se sientan amenazados por opiniones, religiones, conductas o estilos de vida diferentes por quienes las practican pacífica y respetuosamente; pacientes para convencer a otros a través de la percepción y no por la fuerza; quienes no demandan de los políticos mejorar su condición de vida en detrimento de la de otros; quienes entienden que agregando valor a través de la producción, innovación y servicio son superiores que aquellos que llaman a la distribución de la propiedad de otros a punta de pistola.

El mundo necesita más hombres y mujeres que, no abandonen lo correcto por cuestiones de apariencia; que sepan lo importante que es guiar siendo un ejemplo, no dando órdenes; que no obligarían a otros a cometer actos que ellos libremente no harían; conviertan las circunstancias más adversas en oportunidades de aprendizaje y mejora; reunir la integridad para trabajar y así ganarse la vida, en lugar de votar a cambio de una; puedan perdonar hasta esos que han cometido injusticias contra ellos. El mundo, en otras palabras, necesita más hombres y mujeres que, posean características enaltecidas por el tiempo, la experiencia y el buen sentido, que colectivamente llamamos carácter personal.

Fuente: https://goo.gl/cvWW4b

Traducción Libre
Daniela González
Estudios políticos y Relaciones Internacionales
Universidad Francisco Marroquín

Club de Lectura: Recordando a Milton Friedman

Con la participación del Doctor Julio Cole finalizamos el ciclo de almuerzos para estudiar el libro de Milton y Rose Friedman, “Libertad de Elegir”. La actividad inicio el jueves 12 de julio y concluyó el 2 de agosto.  Contamos con la presencia de profesores de distintas universidades así como alumnos, lo que enriqueció mucho el debate.
Hay muchas ideas que valen la pena rescatar de este gran libro, frases que se pueden citar, argumentos que aún son vigentes y otros que aún se deben seguir madurando.  Pero en este espacio quiero compartir algunas ideas que mencionó el profesor Cole sobre el premio Nobel de Economía de 1976.
Salvando las distancias, ganar un Nobel es muy parecido aganar una medalla en los juegos olímpicos. Hoy, por las olimpiadas de Londres,  está de moda conocer sobre los atletas olímpicos, sus características pero sobre todo su preparación, esos largos entrenos, e incansable esfuerzos, que muy bien los dice en una frase Erick Barrondo (primer medalla olímpica para un guatemalteco)  “A nosotros jamás nos despertó el sol. Cada día, lo fuimos a buscar. Y lo encontramos. Esto es para toda la vida”.
En su último artículo “Milton Friedman: una bibliografía” el profesor Cole menciona  que Friedman escribo 35 libros (1 cada dos años aproximadamente), 319 publicaciones en revistas y medios académicos (1 cada tres meses), 21 entrevistas publicadas en medios, más sus columnas de opinión que publicó durante 18 años en la revista Newsweek.
Estos números demuestran que fuera de la extraordinaria capacidad como escritor que tenía Friedman y su innata habilidad como economista, también sobresale un hombre comprometido con su trabajo, incansable en su lucha.   Eso lo hizo acreedor a muchos premios, incluidos un Nobel, la medalla nacional de ciencia, la medalla presidencial de la libertad en el gobierno de Reagan, etc.  Seguro si Friedman hubiera sido un atleta, hubiera estado siempre en  la lucha por las medallas.

La Libre Empresa

La libre empresa es el sistema económico que se basa en la propiedad privada, y es resultado de un conjunto de instituciones formales e informales, privadas y gubernamentales, que defienden el derecho que cada persona tiene de emprender, servir, vender, comprar, competir, invertir y heredar, pacífica y voluntariamente sus pertenencias legalmente adquiridas, sin coerción ni privilegios.

Si vivimos en un sistema de libre empresa no hay necesidad de ir de Ministerio en Ministerio, pasando por distintas ventanillas; pidiendo permisos, llevando fotocopias, y explicando a burócratas las distintas actividades que deseamos emprender con nuestra propiedad y nuestro talento.  Simplemente el sistema de gobierno se encarga de que nuestras acciones no interfieran con los derechos iguales de otras personas.  Es un sistema donde la propiedad y la libertad tienen un límite y ese límite está marcado por los iguales derechos de terceros.

Muchos descalifican este sistema pues dicen que funciona solo en libros y teoría, pero que no funciona en la realidad.  Ciertamente una sociedad con un sistema puro o 100% libre no ha existido, un sistema de libre empresa al cien por ciento no se ha experimentado, al igual que tampoco hemos tenido una democracia pura o aplicado ideología pura alguna. Tampoco existe un café o ron puro pues siempre existe algún grado de impureza, lo que si es cierto que siempre buscamos saborear una bebida que tenga las menores impurezas que afecten su sabor.

Pues es lo mismo con los sistemas económicos, un país logrará progresar más mientras mayor sea el grado de libertad económica del que gocen sus ciudadanos, mientras menos trabas existan a la libertad de emprender, de comerciar y de utilizar los recursos legítimamente adquiridos en lo que cada individuo decida, siempre respetando la legítima propiedad de terceros.

Ejemplos de éxito económico basados en el respeto a la propiedad y la iniciativa de las personas, es decir, la libertad de empresa, los tenemos en países como Chile, Gran Bretaña, Estados Unidos, Singapur y muchos otros que han apostado por acercar sus sistemas económicos y políticos hacia el sistema de libre empresa.

También se encuentran detractores del sistema de libre empresa que dicen que funciona en países con cultura fuertemente anglosajona y que en Guatemala nuestra cultura hispánica no abrazaría ese sistema.  Por supuesto que es innegable la importancia de la cultura, pero no estamos determinados por nuestra cultura. Si nos remontamos al año 1868, a un remoto territorio llamado Japón, cualquier observador aseguraría que el desarrollo económico que entonces gozaban algunos países europeos jamás llegaría a ese país del lejano oriente.  Lo mismo podemos decir de Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong y Singapur. Al igual que los mencionado y muchos otros países que han logrado prosperar económicamente adoptaron un sistema propio y original, pero todos favorecieron el libre mercado como sistema económico.  En 1950 el nivel de vida de los guatemaltecos era muy parecido al de los coreanos, pero Corea del Sur empezó a aplicar políticas económicas de libre empresa: redujeron los impuestos, descentralizaron el gobierno y su intervención en la economía fu casi insignificantica.  Hoy el nivel de vida de esos países asiáticos es muy, pero muy superior al de los guatemaltecos.

Los asiáticos tienen una cultura más disciplinada que los latinos, pero también podemos mencionar el ejemplo de Chile, quienes han logrado acercase a los países del primer mundo en temas económicos.  En muchos países del mundo se ha adoptado el modelo de libre empresa y ha tenido más éxito que cualquier otro modelo que se haya utilizado en el pasado.

La única receta que ha demostrado ser útil para salir de la pobreza es acercarnos a un sistema económico de libre empresa.  Lo demás son buenas intenciones que no logran más que retrasar el desarrollo.

NOTA: La libre empresa es un término que utilizó el Dr. Ayau para referirse al sistema de economía de mercado o capitalismo.

Cristian Álvarez
Director
Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas, CADEP

Tratados de Libre Comercio – TLCs

Es muy frecuente escuchar que actualmente vivimos en un mundo cada vez más globalizado, el cual no da indicios de dar marcha atrás. Esto no es una invención o una suposición de solamente algunos académicos o de algunos analistas, sino una realidad latente. Muestra de ello es que los países estén cada vez más interconectados en todos los ámbitos, en especial en lo político y económico. La configuración ha cambiado, las comunicaciones son cada vez más rápidas, el comercio se ha diversificado e incluso el desarrollo ha amenazado la naturaleza de formas nunca antes vistas. Se podrían buscar un sinfín de argumentos en contra o a favor de la globalización, pero esto no cambiaría la realidad, por lo que considero que es de gran relevancia profundizar en que los hechos a nivel internacional impactan de manera nacional en menor o mayor medida. Tal es el caso de los Tratados de Libre Comercio o los Acuerdos Comerciales los cuales han llegado a diversificarse enormemente abarcando temas que van más allá del comercio y teniendo gran influencia en las políticas e industrias nacionales.

Así como hay argumentos que apoyan y otros que desacreditan la globalización, encontramos posiciones encontradas con respecto al funcionamiento de los Tratados de Libre Comercio -TLC-. Lo anterior responde a que, a pesar de lograr varios avances, no en todos los casos se han alcanzado los objetivos planteados o se ha llegado a perjudicar en gran medida la industria nacional -en especial a los países menos desarrollados- si no se es totalmente cuidadoso en la creación de estos. Para comenzar, resulta pertinente convenir que en este caso se utiliza la definición del Banco Interamericano de Desarrollo -BID- para referirse a los TLC. Dicho concepto aplica cuando se suprimen o se reducen considerablemente los aranceles entre los signatarios de dicho tratado. Se toma en consideración que los aranceles no son suprimidos para terceros países fuera del tratado ya que es un mecanismo de incentivarlos a ser parte de ellos para gozar de estos beneficios. Como último punto, no debe olvidarse que para gozar de estos beneficios se deben hacer ciertos compromisos que, muchas veces resultan en la crítica a los tratados ya que pueden llegar a dañar algunas industrias en el proceso.

Según los datos del KOF Globalisation Index se puede observar gráficamente que la mayoría de los países muestran un crecimiento en el nivel de globalización que alcanzan. Es interesante además contrastar que el nivel de globalización alcanzado guarda cierta relación con el Producto Interno Bruto per Cápita. Es decir, entre mayor es el grado de globalización los países tienden a PIB per Cápita más altos. Por ejemplo, el PIB per Cápita de Noruega -que tiene un 85.81 en globalización para 2015- es de 74,505.25 USD y el de Guatemala -con un 63.17 de globalización- es de 3,923.57 USD. Es interesante la comparación entre Noruega -con uno de los niveles más altos de globalización- y Madagascar -con uno de los más bajos, 46.78 para 2015- ya que mientras Noruega alcanza el PIB per Cápita anteriormente mencionado, Madagascar apenas llega a un 401.86 USD.

El hecho que se excluya a los países que no forman parte del tratado genera polémica por ser considerado una membresía con consecuencias que resultan muy caras para quienes no pueden o quieren pagarla. Sin embargo, es por lo general de gran beneficio para aquellos que reúnen todos los requisitos y dan un paso hacia los desafíos del Comercio Exterior y se adaptan a los nuevos TLC. Aunque pudiera pensarse que esto debería ser preocupación únicamente de aquellos que se dediquen al estudio de las Relaciones Internacionales, de empresarios que se beneficien directamente o de algunas personas con este tipo de interés particular, debería ser un punto de discusión entre políticos, politólogos y demás civiles. Lo anterior responde a la manera en la que los TLC pueden impactar la economía y las industrias del país ya que en muchos casos si el arancel no es desgravado progresivamente o no se toman las precauciones necesarias se puede llegar a destruir alguna industria nacional. Y es confuso observar que en algunas ocasiones ni siquiera los empresarios se comprometen a participar activamente en la búsqueda de condiciones favorables para su industria. Con ello no se sugiere tomar medidas proteccionistas que, en vez de permitir y fomentar el comercio, lo obstruyan de manera perjudicial; lo que se busca es enfatizar en las consecuencias potenciales de los tratados para que se genere más discusión entorno a estos.

Como en otros temas, entre más informada y educada se encuentre una población más difícil será que se cometan errores en la política ya que, idealmente, se elegirán líderes con mayor preparación, capaces de formar equipos de trabajo con personas calificadas. Por ello, no solo se debería buscar que el conocimiento en materia de TLC se propague sino también se debería analizar el impacto que tienen de manera objetiva. En otras palabras, no solo suponer que son una herramienta mágica que puede impulsar la economía de un país o que la llevarán a la ruina. Una propuesta para lo anterior es medir con cifras y datos reales cómo se comportan las exportaciones e importaciones luego de la entrada en vigor de un tratado, ¿hay algún cambio considerable? Se puede analizar además si es visible una proliferación de mercados y productos emergentes que lleve al país a diversificarse y a no depender tanto de un número reducido de productos. Y si el Producto Interno Bruto per Cápita muestra un aumento en la riqueza de los habitantes del país lo cual implica que tienen acceso a mejores condiciones de vida y más recursos que les permitan desarrollarse de manera más óptima.

Colaboración
Paulina Vidaurre Pinto
Estudios políticos y Relaciones Internacionales
Universidad Francisco Marroquín

Guatemala y Costa Rica: Una política sin norte

A inicios de este mes aparece una columna de opinión del politólogo, Constantino Urcuyo, en el periódico costarricense “La Nación”, que no solo llama la atención sino también a la reflexión. A lo largo de la exposición de sus argumentos pareciera que habla de Guatemala y su escenario político, económico y social: un país dividido, dirigentes con visiones cortoplacistas o con falta de las mismas, multipartidismo extremo y una actitud de rechazo a los partidos franquicia que inundan la vida política, electores en busca de un salvador -de preferencia alejado de la clase política tradicional-, sociedades cada vez más desiguales e incluso inseguridad que apremia al país. Es hasta el final de la columna que se comienza a vislumbrar que no se trata de Guatemala sino de Costa Rica cuando se menciona el clima previo a las elecciones presidenciales, a las cuales se someterán este año. Se hace evidente que la coyuntura costarricense no difiere sustancialmente de la guatemalteca previa a las elecciones de 2015.

Si bien es cierto que las pasadas elecciones en Guatemala se vieron influidas en gran medida por la renuncia y detención del binomio presidencial y otros funcionarios de alto rango, la poca confianza en los partidos políticos y la búsqueda desesperada de escapar de los políticos conocidos no se ausenta. Con lo anterior no se busca un consuelo a la situación guatemalteca cada vez más inestable o de falta de entusiasmo e involucramiento en la vida política, que se traduce incluso en la falta de gobernabilidad que atravesamos, la pérdida de interés de posibles inversionistas en el país. Esto se hace visible además una caída de seis puntos en el Índice de Competitividad Global publicado por el Foro Económico Mundial, colocando al país en el puesto 84. Lo que sí se busca es evidenciar con esta comparación es que la región atraviesa dificultades similares ya que, a pesar de que Costa Rica sea considerado un país en varios aspectos más avanzado -tales como la educación y la seguridad- y que se encuentre en el puesto 47 del índice anteriormente mencionado, su situación política no dista mucho.

Vale la pena entonces mencionar ambos países deben prestar más atención al multipartidismo extremo que ha venido persiguiendo sus elecciones y que los ha llevado a ser cada vez menos gobernables, y que resulta en incongruencias entre el posicionamiento ideológico de cada ciudadano y la manera en la que en realidad votan. Esto se refleja en las pasadas tres elecciones de cada país en las que es más curioso aún el caso de Costa Rica que el de Guatemala. Según los estudios anuales de la organización Latinobarómetro los costarricenses se han identificado como de izquierda, pero los binomios presidenciales electos han sido únicamente de derechas. En Guatemala por su parte, de las últimas tres elecciones en la única en la que ha coincidido la ideología de derechas que la mayoría de entrevistados considera ser parte de; es con la elección de Jimmy Morales y Jaffet Cabrera con el partido Frente para la Convergencia Nacional, profesamente de derechas. Esta incompatibilidad permite ver un reflejo de la manera en que los partidos franquicia o taxi, como les llama Urcuyo, han dejado desorientado al elector, lo cual en el caso de Guatemala podría acentuarse aún más debido a la falta de educación de la mayoría de los habitantes. Se cae en la pregunta, ¿cómo se espera que un partido tenga una ideología que transmitirle al elector si lo único que se busca es llegar al poder y no hacerlo con el fin buscar una mejora para el país?

El politólogo llama entonces a la activa participación de los medios de comunicación y de diversos actores para que guíen el futuro del país. Claro está que se necesitan medios de comunicación serios y objetivos, que no respondan a intereses particulares, sino que estén comprometidos con la investigación y la transmisión de noticias alejadas de sesgos. Hace falta en ambos países el diálogo y la conciliación de diferencias entre distintos grupos de la sociedad, porque al final lo que se debería buscar es el progreso de la nación y no aferrarse al poder de la mano de la corrupción. Y aunque duela aceptarlo, hace falta que tanto los jóvenes como los adultos nos alejemos de la indiferencia y la falta de interés desde nuestra preparación hasta la participación política si queremos que el país llegue a una transformación.

Colaboración
Paulina Vidaurre Pinto
Estudios políticos y Relaciones Internacionales
Universidad Francisco Marroquín

Impunidad, causa de fondo de la corrupción

Luis Pazos

Los mexicanos no son corruptos por naturaleza. Los altos porcentajes de corrupción son resultados de un entorno legal que la propicia. En México es más fácil y productivo ser corrupto que honesto. Los corruptos ganan, los honestos pierden. El lema “el que no tranza no avanza” lo hace realidad un entorno lleno de reglamentaciones y leyes confusas, con un alto grado de discrecionalidad, que deja en manos de los funcionarios el poder abrir una empresa, construir, cambiar de giro, vender, comprar y contratar.

En cuanto a la impartición de justicia, el pobre por cualquier acusación va a la cárcel, pero si tiene para pagar un buen abogado, puede librarla aunque haya robado millones.

No todos los funcionarios son corruptos, los hay honestos, pero generalmente no son reconocidos y ponen en riesgo su trabajo si no cooperan con las tranzas y excesos de sus superiores. Hay empresarios que han hecho sus fortunas asociados con funcionarios corruptos para lavarles dinero, venderles empresas y mercancías a sobreprecios o comprar terrenos y activos del gobierno por debajo de su costo. Otros empresarios son honestos, pero tienen que ceder ante chantajes de clausura o multas excesivas, que les provocan grandes pérdidas o la quiebra, si no entregan dinero a los funcionarios corruptos, respaldados por leyes y reglamentos interpretados “a modo”.

En México hay más corrupción que en Japón por sus altos grados de impunidad. En Japón más del 95% de quienes cometen un delito lo pagan con cárcel o multas, en México más del 95% quedan impunes, no enfrentan cargos ni penas por sus delitos.

Para combatir estructuralmente la corrupción se debe reducir la sobre reglamentación y las leyes discrecionales, para disminuir las fuentes legales de chantaje a los ciudadanos. Aumentar la transparencia en el uso de los impuestos, principalmente en los Estados, y darle competencia a la Auditoría Superior de la Federación para que consigne a corruptos directamente a jueces del poder judicial, y no solo entregue las denuncias a procuradurías y fiscalías en manos de las mismas autoridades involucradas en los delitos.

Sin cambios estructurales en leyes, en la rendición de cuentas y el combate a la impunidad, es difícil reducir un saqueo de las arcas públicas no visto antes en México.

 

El ABC de la Economía

Muchos economistas defendemos el simple ABC del progreso; trabajo duro para poder ahorrar y con estos ahorros vivir mejor. Esa vida mejor se alcanza cuando esos ahorros se convierten en inversiones productivas, que generan mejores fuentes de empleo y productos más baratos. Nuevas inversiones generan competencia por vender más y mejores productos, y también por contratar o retener empleados. Sueldos más altos y productos más baratos aparecen en los lugares donde el mercado es más libre, es decir, donde hay mas bienes de capital a disposición de la comunidad.

Hay otro grupo de economistas que piensa que esto es demasiado sencillo y muy bueno para ser verdad, y empiezan a desarrollar teorías que necesariamente pasan por sustituir la actividad libre de los individuos por el gobierno. Y lo que resulta es que se unen algunos ciudadanos con los gobernantes en contra de los ciudadanos. Surgen monopolios, excesos de los sindicatos, límites a la competencia, prohibiciones para trabajar etc.

Lo sencillo se arruina. En lugar de motivar, la competencia se limita. Se prohíbe el ingreso de más empresas y eso baja la demanda de salarios. Esas ideas equivocadas nos dejan en la pobreza y el sub desarrollo.

Cristian Álvarez
Director
Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas, CADEP

Sobre minería en Guatemala

1. El tema minero es controversial hoy en día, ¿cómo considera que se ha abordado en Guatemala?
Muy parecido a la mayoría de los problemas que nos aquejan, este tema se ha abordado de una forma simple y se ha polarizado a un simple; sí o no a la minería. Dejando por un lado distintas opciones para hacer viable los potenciales proyectos mineros en el país y sobre todo ignorando las experiencias de éxito de otros países. Por supuesto mucho de lo que se habla sobre el tema son mentiras y exageraciones, tanto del lado de los daños como de los beneficios, ni es verdad que las minas van a envenenar y acabar con el agua, ni tampoco es verdad que es la solución a los problemas de pobreza y empleo en Guatemala.

2. La minería ha bajado actualmente sus ingresos, ¿usted considera que sigue siendo rentable en el país?
La mayoría de los minerales sufren ciclos en sus precios, pero mantienen una demanda constante, así que es un negocio que siempre estará presente. Pero claro que en épocas de precios bajos, como los actuales, y costos de transacción altos como los que hay actualmente en Guatemala, si podemos pensar que en Guatemala no habrán nuevas inversiones en el sector durante los próximos años.

3. ¿Cuáles serían los beneficios y desventajas de la minería en Guatemala?
La primer y más importante ventaja para Guatemala es que la minería es una fuente más de empleos y segundo genera ingresos adicionales para el gobierno y algunas municipalidades. Ambos temas muy necesarios para Guatemala.
La desventaja es que al no tener una ley que refleje un consenso del tema y sobre todo tener que pedir tantos permisos en distintas entidades gubernamentales y municipales e incluso las consultas populares, generan que la probabilidad de cometer un errores sea muy alta, lo que da como resultado futuros enredos legales. Estos conflictos legales terminan enviando un mensaje negativo a los inversores internacionales y nos ponen mal ante sus ojos, alejando la inversión extranjera no solo de la industria minera sino en muchas otras.

Cristian Álvarez
Director
Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas, CADEP

La elección del Jefe del Ministerio Público

«Esté o no esté, me desplacen o yo me canse y
decida irme, la prueba va a seguir estando»
Alberto Nisman
Fiscal Argentino
(1963-2015)

Dentro de poco asistiremos, como cada cuatro años, a un nuevo proceso para la elección de Fiscal General de la República. La designación del nuevo Jefe del Ministerio Público es trascendental, en virtud de que a éste corresponde el ejercicio de la acción penal pública.

El nombramiento de Fiscal General recae en el Presidente de la República, quien deberá escogerle dentro de una nómina de seis candidatos propuestos por una comisión de postulación. En esta oportunidad no nos referiremos a la comisión de postulación, ni su integración, ni a la manera en la que ésta ha funcionado; nos enfocaremos más bien en el hecho de que corresponda al Presidente de la República nombrar al referido funcionario.

Históricamente, es comprensible que la elección del Jefe del Ministerio Público corresponda al Presidente de la República.

El Ministerio Público tiene sus orígenes en la Francia medieval. En aquel entonces, según explica Alberto Herrarte, «surgió como una necesidad del poder real para defender los intereses del fisco, de donde deriva el nombre de Ministerio Fiscal [en nuestra legislación y en otras legislaciones modernas se le denomina: Ministerio Público], pero también como una necesidad para llenar el vacío que se producía cuando, por falta de interés, no había acusador particular para la persecución de los delitos…». Miguel Ángel Castillo Soberanes lo explica en estos términos: «El procurador y el abogado del rey se crearon para la defensa de los intereses del príncipe (pour la défense des interésts du prince et de l´État). El procurador se encargaba de los actos del procedimiento y el abogado del litigio, en donde estuvieran en pugna los derechos del monarca o las personas que estaba bajo su protección (…). Estos funcionarios (…) protegían inicialmente los derechos e intereses particulares del rey, con el fin, prácticamente, de aumentar su tesoro; (…) su naturaleza fue cambiando hasta convertirse y organizarse como representantes, ya no del monarca sino del Estado, con objeto de asegurar el castigo del delito en nombre del interés social»

En Guatemala, antes de la reforma constitucional de 1993, las funciones esenciales del Ministerio Público eran, como en los orígenes de la institución: i) velar por el estricto cumplimiento de las leyes del país, y ii) ejercer la representación del Estado. En este esquema, las calidades de Procurador General de la Nación y Jefe del Ministerio Público recaían en una sola persona, nombrada por el Presidente de la República.

Posteriormente, como consecuencia de la modificación del texto constitucional, hubo una escisión: por un lado, al Ministerio Público le corresponde el ejercicio de la acción penal pública y la función de velar por el estricto cumplimento de las leyes país; y, por el otro, a la Procuraduría General de la Nación, el ejercicio de la representación del Estado además de la función de asesoría y consultoría de los órganos y entidades estatales. A partir de la nueva configuración institucional –en el que la función de representación del Estado, de asesoría y consultoría de los órganos y entidades del Estado dejó de estar a cargo del Ministerio Público–, resulta razonable que el margen de discrecionalidad del Presidente de la República para designar al Jefe del Ministerio Público se haya reducido: ahora debe elegirlo de una nómina de seis candidatos propuestos por una comisión de postulación.

En 2016, los Presidentes de los Organismos del Estado, con el apoyo de la Secretaría Técnica del Dialogo Nacional, sometieron a discusión una serie de propuestas de reforma constitucional. Inicialmente, en éstas, el nombramiento del Fiscal General seguía estando a cargo del Presidente de la República, pero la nómina de elegibles ya no sería seis, sino de tres personas. De esta manera, al reducir el número de personas que integraban la nómina, se restringía, acertadamente, todavía más, el ámbito de discrecionalidad del Presidente de la República para llevar a cabo la referida designación. Desafortunadamente, luego del proceso de dialogo convocado, la propuesta de reforma plantea que la nómina esté integrada por cuatro candidatos: dos propuestos por el Congreso de la República y dos propuestos por la Corte Suprema de Justicia.

En lo que respecta a la elección del Fiscal General y Jefe del Ministerio Público, es preciso destacar la propuesta de reforma constitucional presentada, en 2009, por ProReforma. En ésta no solo se despoja al Presidente de la República de la mencionada facultad, sino que se elimina la discrecionalidad del órgano designante; lo anterior en virtud de que corresponde a la Corte Suprema de Justicia nombrar, mediante sorteo, al referido funcionario.

A principios de año, el Ministerio Público informó a que investiga a Samuel Everardo Morales Cabrera y José Manuel Morales Marroquín –hermano e hijo del Presidente de la República– señalándolos de presuntamente haber participado en el caso denominado «El Estado como botín: Registro de la Propiedad». Ambos fueron ligado a proceso por el juez competente. Hace algunas semanas, el Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) solicitaron que fuera levantada la inmunidad al Presidente de la República por «la posible comisión de hechos que podrían dar lugar a formación de causa penal por su actuación como Secretario General del partido FCN-Nación». Los solicitantes sostienen que el Presidente de la República, mientras se desempeñó como Secretario General del partido político que le llevó al poder, «pudo haber recibido contribuciones en forma anónima, además de no haberlas registrado en los libros contables de la organización política. De igual forma, pudo haber impedido al Tribunal Supremo Electoral (TSE), la realización de su función de control y fiscalización de los fondos públicos y privados, con respecto al financiamiento a las organizaciones políticas para actividades permanentes y de campañas electorales».

A la víspera de la elección del Jefe del Ministerio Público, dos familiares del Presidente de la República se encuentran ligados a proceso y sobre él pende una solicitud de levantamiento de inmunidad por la supuesta comisión de delitos electorales.

Como se dijo antes, la discrecionalidad del Presidente de la República, al momento de escoger al jefe del ente investigador, se encuentra matizada por la labor que previamente lleva a cabo la Comisión de Postulación encargada de proponer la nómina. No obstante, las circunstancias mencionadas deben invitarnos a reflexionar en torno a la manera en la que fue prevista la elección del Fiscal General que, a la postre, recae en una sola persona: el Presidente de la República.

El hecho de que el referido nombramiento corresponda al Presidente de la República no necesariamente implica lesión al principio de autonomía funcional que debe regir las actuaciones del Ministerio Público, ni siquiera en el contexto al que se ha hecho referencia. Sin embargo, convendría revisar el modelo de designación del Fiscal General para robustecer la garantía de que éste desempeñará sus funciones sin interferencias externas provenientes, en este caso, del Organismo Ejecutivo.

Colaboración

Jorge Luis Córdova
Miembro del Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas
Universidad Francisco Marroquín

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[1] Herrarte, Alberto. Derecho Procesal Penal. El Proceso Penal Guatemalteco. Editorial «José de Pineda Ibarra», Guatemala: 1978. Página 91 y 92

[2] Castillo Soberanes, Miguel Ángel. El monopolio del ejercicio de la acción penal del Ministerio Público en México. México : UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1992. Página 16. (Disponible en: https://biblio.juridicas.unam.mx/bjv/detalle-libro/864-el-monopolio-del-ejercicio-de-la-accion-penal-del-ministerio-publico-en-mexico)

[3] Antes de la reforma constitucional de 1993, la Constitución Política de la República de Guatemala establecía: «El Ministerio Público es una institución auxiliar de la administración pública y de los tribunales con funciones autónomas, cuyos fines principales son velar por el estricto cumplimiento de las leyes del país y ejercer la representación del Estado…»

[4] La Secretaría Técnica del Dialogo Nacional está integrada por el Ministerio Público (MP), el Procurador de los Derechos Humanos (PDH), la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) y la Oficina Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en Guatemala (ver: Dialogo Nacional l Hacia la reforma de la Justicia en Guatemala: http://www.reformajusticiagt.org)

[5] Geovanni Contreras y Claudia Palma. Van por cambios a la Constitución. Prensa Libre, 26 de abril de 2016. (Disponible en: http://www.prensalibre.com/guatemala/justicia/comienza-dialogo-para-reformar-el-sector-justicia)

[6] En el sorteo participan seis personas, que integren la nómina que propone una Comisión de Postulación a la Corte Suprema de Justicia.

[7] Ministerio Público. El Estado como Botín: MP y CICIG continúan ampliación del caso Registro de la Propiedad. 18 de enero de 2017 (Disponible en: https://www.mp.gob.gt/noticias/2017/01/18/el-estado-como-botin-mp-y-cicig-continuan-ampliacion-del-caso-registro-de-la-propiedad/)

[8] Ministerio Público. Caso financiamiento electoral ilícito FCN-Nación: MP y Cicig presentan antejuicio contra el Presidente Constitucional de la República Jimmy Morales Cabrera. 25 de agosto de 2017 (Disponible en: https://www.mp.gob.gt/noticias/2017/08/25/caso-financiamiento-electoral-ilicito-fcn-nacion-mp-y-cicig-presentan-antejuicio-contra-el-presidente-constitucional-de-la-republica-jimmy-morales-cabrera/)

[9] Ídem.