El saqueo de PEMEX

Luis Pazos

Durante los primeros cuatro años del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, la ya maltrecha petrolera estatal agudizó sus desequilibrios debido a la corrupta y pésima administración que culminó con la tardía  decisión de cambiar a su director, en gran parte responsable del empeoramiento de sus finanzas.

Los altos costos de la refinación interna, debido a la baja productividad de sus trabajadores y obsoletas instalaciones, hizo que fuera más barato importar gasolinas que producirlas en México. La productividad por trabajador en Pemex es tres veces menor a las de Chevron y Exxon, y la mitad que en Petrobras. Las gasolinas importadas aumentaron de 49% del consumo interno en 2012 al 64% en el primer semestre de 2017.

La producción petrolera de Pemex cayó en un 21% ese mismo período, mientras la deuda de la paraestatal aumentó en 152% del 2012 al 2016. La deuda de Pemex es más grande que las de las mayores petroleras del mundo: Shell, British Petroleum, Chevron, Standard Oil y Exxon, y produce menos que esas compañías.

Sus abultados pasivos laborales, producto de los privilegios a su corrupto sindicato, a cambio de apoyos al PRI, serán  cubiertos vía impuestos, ante la incapacidad financiera de Pemex de pagarlos.

La balanza comercial de Pemex es negativa, absorbe más dólares por las gasolinas que importa que los que aporta por el crudo que exporta. Los robos de gasolinas aumentaron en 228% del 2102 a 2016. Ver cuadros y datos de la quiebra de Pemex en las págs. 40 a 48 del libro EPN: El RETROCESO.

La acusación al ex director de Pemex de recibir 10 millones de dólares de la empresa brasileña Odebrecht, para adjudicarles contratos a sobreprecios, es una prueba más de la corrupta administración de ese monopolio estatal, que hizo necesario el “gasolinazo”, que atizó el aumento de precios y redujo el poder de compra de millones de mexicanos.

El saqueo de Pemex es una de las principales causas del retroceso de la economía mexicana en los cuatro años del gobierno de EPN, como lo demuestro con datos en el libro anteriormente mencionado.

Menos impuestos en EU, menor inversión en México

Luis Pazos

impuesto taxEl muro, aunque en parte es el “petate del muerto” de Trump, implica la política de frenar la migración ilegal de mexicanos a EU y la necesidad de crear condiciones en México para absorber esa mano de obra.

La revisión del TLCAN puede dificultar y encarecer las exportaciones a los Estados Unidos. Sin embargo, esas políticas anunciadas por Donald Trump no son las que obligarán al gobierno de México a realizar cambios más difíciles y profundos, si no quiere un freno de la inversión extranjera y una migración de la que ya existe en México.

Las políticas que más frenarán la inversión en México, principal factor para crecer y crear empleos, son las anunciadas por Trump de reducir impuestos y reglamentaciones.

Ya ordenó al poder ejecutivo que por cada nuevo trámite deben derogar dos de los existentes. En cuanto a la reducción de impuestos, aunque a mediano y largo plazo generan más empleos y crecimiento, a corto plazo implican reducir el gasto público para no disparar el déficit.

Reducir impuestos sin elevar déficit ni deuda ha postergado la decisión del Congreso de EU para bajar impuestos.

En México los impuestos a determinados niveles ya son más altos que en EU. Una comparación de Santader Trade y Doing Business, muestra que los diferentes impuestos que pagan las grandes empresas en México sobre utilidades, 51.7%, son mayores a los que pagan en EUA: 43.9%. Tres millones de pesos gravables o su equivalente en dólares, pagan 28% en Estados Unidos, en México un 35%.

La progresividad es mayor en México. Las horas dedicadas a cumplir con el pago de impuestos son menores en EU, 175, que en México, 286.

Hasta ahora los altos impuestos en México se han compensado con salarios comparativos más bajos que en Estados Unidos, y con reducidos o nulos impuestos a las exportaciones mexicanas, por el TLCAN, pero una probable alza de aranceles y de baja de impuestos en EU, será un grave problema para México.

De no cambiar las políticas crecientes de gasto, deuda y déficit en los 4 años del actual gobierno (ver libro EPN: EL RETROCESO) y bajar impuestos, generarán una reducción de la inversión en México que puede llevar a una recesión con desempleo parecida a las sufridas en los 80 y 90.

Cleptocracia o populismo para el 2018

Luis Pazos

Enrique Ochoa, Presidente del PRI, dijo que al triunfo de su partido lo ayudó el miedo al populismo, y tiene razón. Muchos votantes que vieron en principio a la candidata del PAN como alternativa, según encuestas iniciales de intención de voto, se lo pasaron al PRI, al darse cuenta del avance de la candidata de Morena y lo poco probable del triunfo de la panista, que carecía de suficiente estructura partidista.

En la anterior elección el PAN obtuvo el 11 por ciento de la votación; en la actual alrededor del 12 por ciento. No tiene estructura en el campo, de donde provinieron la mayoría de los votos del PRI. El voto verde, en gran parte comprado con dádivas, fue definitivo en el endeble triunfo del PRI. La mayoría de los votos en las ciudades fueron para Morena, el PAN y el PRD.

No hay explicación lógica, sin un aparato que gastó miles de millones en la compra de votos, para un triunfo del PRI, partido que empeoró la situación de los mexiquenses en los últimos cuatro años. Del 2010 al 2014 el número de pobres aumentó en millón y medio, y el ingreso laboral por persona cayó en 14 por ciento, según datos del CONEVAL.

El Estado de México hasta 2015, según datos de la ASF, es el estado con más irregularidades, 8 mil millones, en el destino de las transferencias de recursos de la federación. Hay más irregularidades que en Veracruz. La violencia y la inseguridad alcanzaron niveles record.

Ese retroceso en el bienestar social en el estado, parecido al de EPN a nivel federal (ver libro EPN: EL RETROCESO), sí le costó votos al PRI. La elección anterior la ganaron con el 65 por ciento de los votos, en la actual con la mitad, pero se adjudican el triunfo, aunque el 66 por ciento de los mexiquenses no hayan votado por el PRI.

Lo que preocupa a los mexicanos que razonan y no venden su voto, es si enfrentaremos en 2018 una disyuntiva parecida a la del Estado de México: cleptocracia del PRI o populismo de Morena. El PAN tiene la palabra para convertirse en una opción diferente y mejor para México, para lo cual debe evitar se profundicen sus divisiones, inherentes a un partido donde hay una elección interna real de candidatos.

Si no logran zanjar diferencias en 2018 tendremos que optar entre cleptocracia y populismo, como en el Estado de México.

Más impuestos, menos crecimiento

Luis Pazos

Hay varios factores que influyen en el crecimiento económico de un país: seguridad jurídica, paz, facilidad para abrir un negocio, libertad de precios, estabilidad cambiaria, respeto a la propiedad, entre otros. Pero si partimos del supuesto que esos factores permanecen constantes, el factor determinante del crecimiento es la carga fiscal al sector productivo.

La evidencia empírica en las últimas décadas nos enseña que “ceteris paribus”, sin que otras condiciones cambien, impuestos más altos a productores, menor crecimiento económico y a menores impuestos mayor crecimiento económico.

El antecedente inmediato del crecimiento económico es la inversión, que se nutre de las ganancias de las empresas, de donde también se alimentan los impuestos. Si las ganancias brutas de una empresa representan un 20% de sus ingresos y paga de impuestos la mitad, solo podrá utilizar la mitad restante para invertir. Entre más impuestos, menos recursos disponibles para ampliar empresas, crear empleos y modernizar maquinaria.

El factor determinante del éxito económico de Singapur son los bajos impuestos a las empresas, 17%, casi la mitad de las tasas que predominan en Europa. En ese continente el país que más creció en los últimos años es Irlanda. En 2015 alcanzó el mayor crecimiento en el mundo: 7.8%, debido a un impuesto a las empresas del 12.5% (ver historia en la pág. 128 del libro EPN: EL RETROCESO).

El país con mayor crecimiento en América en las últimas cuatro décadas es Chile, con un impuesto del 20% a las empresas, hasta que la presidenta socialista Bachelet subió ese impuesto, y cayó el crecimiento.

En el Reino Unido, el gobierno británico redujo gradualmente los impuestos a las empresas de un 28% en 2010 a un 20% en 2016 y la recaudación fiscal aumentó en casi 30%.

Hay suficientes ejemplos en todo el mundo para demostrar que a menores impuestos, mayor crecimiento económico. Pero es difícil bajar impuestos si el gobierno no está dispuesto a reducir sus gastos para evitar a corto plazo más déficit, deuda pública o inflación, que es un impuesto disfrazado.

 

Mitos de la expropiación petrolera

Luis Pazos

En marzo de 1938 el presidente Lázaro Cárdenas expropió y estatizó las compañías petroleras extranjeras. “El petróleo pasa a manos de los mexicanos”, dijo el presidente socialista. Nace el primer mito. El petróleo no pasó a manos de los mexicanos, sino de burócratas y de un sindicato que conformaron un monopolio para su beneficio.

El segundo mito es que se expropió a los ‘yanquis’. Falso, las compañías americanas fueron las principales beneficiadas con esa expropiación. En aquel entonces Estados Unidos pasaba por la recesión más profunda de su historia. Sus compañías estaban al borde de la quiebra por la falta de demanda de su petróleo y la baja de precios.

Sus principales competidoras eran las compañías inglesas que controlaban 70 por ciento del petróleo en México. El gobierno americano apoyó al gobierno socialista de Cárdenas para que expropiara a los ingleses y a las compañías americanas casi quebradas. A las americanas les pagó primero (de 1940 a 1953) dos dólares por cada dólar de activos y a las inglesas después (1948-1962) 50 centavos por cada dólar de activo.

Aunque los ingresos para el gobierno derivados del petróleo constituyeron por un tiempo los principales recursos fiscales, son parecidos a los que reciben en otros países gobiernos por derechos e impuestos de petroleras privadas.

Los frutos de esa expropiación, a 79 años de realizada, son una gran dependencia de Estados Unidos. A finales de 2016 importamos 68 por ciento de las gasolinas que consumimos. La balanza comercial petrolera es deficitaria. Importamos más derivados del petróleo que el crudo que exportamos. El gobierno le da más recursos a Pemex de los que recibe de ese monopolio.

Deuda, pasivos laborales creados por un corrupto sindicato, sobreprecios a contratistas ‘amafiados’ con funcionarios y una mala administración, quebraron al monopolio estatal petrolero, que lo único que dio a los mexicanos fueron gasolinas de baja calidad y caras (ver libro EPN: El retroceso).

La estatización del petróleo en México es un ejemplo de ineficiencia y corrupción, encubierta con un seudonacionalismo y socialismo, que mitificaron los gobernantes para saquear los recursos petroleros en México.

El juego de suma cero de Trump

Luis Pazos

Uno de los errores de muchos economistas y políticos es afirmar que en el intercambio comercial lo que gana una parte lo pierde la otra: si hay más ricos habrá más pobres y, por lo tanto, si hay menos ricos habrá menos pobres.

Esa forma de ver los intercambios le llaman “juego de suma cero”, que se da cuando no hay creación de riqueza ni libertad de realizar las transacciones comerciales, pero cuando el comercio es libre ambas partes ganan, hay un ganar-ganar. Donde predomina el mercado el aumento de ricos resulta en menos pobres y la ausencia de ricos productivos implica normalmente más pobres, como lo demuestro con datos en el libro Desigualdad y distribución de la riqueza.

En su campaña Trump habló de las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos como si se tratará de un “Juego de suma cero”, interpretación que el siglo pasado le dieron mercantilistas y socialistas a las relaciones comerciales entre países, que los llevó al aislamiento y a combatir la globalización.

La mayoría de los candidatos de izquierda en Iberoamérica parten del “juego de suma cero” en sus promesas, pues son atractivas, fácil de vender y dan votos entre un pueblo que no se adentra en el funcionamiento de la economía: “estás pobre por culpa de los ricos”, “si compras productos hechos en otro país se producirán menos en México”, “los productos extranjeros significan menos empleos en tu país”, predicaban los políticos que hace 23 años se opusieron a la firma del Tratado de Libre Comercio con EUA y Canadá. Vaticinaron que causaría pobreza y desempleo.

Trump, considerado “conservador” y de derecha, americanizó esas tesis y las utiliza para crear entre los desempleados y descontentos en EUA la idea que el desempleo lo generó el tratado de libre comercio con sus vecinos, aunque hay cifras que muestran que dicho tratado ha generado riqueza y creado millones de empleos en los tres países.

El desempleo en México y en EUA no es por el libre comercio, sino por políticas internas equivocadas en cada país, pero es más fácil echarle la culpa al vecino que señalar a sindicatos, al exceso de reglamentaciones, a los seguros de desempleo y a los altos impuestos, como los factores que crean el desempleo.

 

Cómo darle trabajo a deportados de EUA

El gobierno de Guatemala al igual que al gobierno de México pueden hacer muy poco para influir en las políticas migratorias, y el trato que Estados Unidos da a nuestros compatriotas que  trabajan en tierras americanas o que sueñan con llegar a ellas.  Lo que si pueden hacer los gobiernos es impulsar políticas que atraigan más y mejores fuentes de empleo a sus países.
Luis Pazos
Para que la economía absorba el regreso de cientos de miles de mexicanos de Estados Unidos, y evitar que desempleados y subempleados traten de pasar la frontera para conseguir un buen empleo, que no lo pueden encontrar en México, es necesaria la derogación de leyes y reglamentos que obstaculizan la creación de empleos.

Muchos de los que regresan traen recursos para comprar  tierras y convertirse en pequeños propietarios, pero la incertidumbre de la propiedad en el campo les impide hacerlo. Se debe facilitar la compra-venta de ejidos, derogar leyes que exigen asambleas en las comunidades para validar su venta. Que cada ejidatario o comunero venda o compre tierras con la misma seguridad jurídica y procedimientos que en las zonas urbanas.

Cientos de miles llegarán de los EUA en busca de empleo, por lo que es necesario flexibilizar las leyes laborales y reducir cargas fiscales a los empresarios para incentivar y facilitar la creación de más empleos.

El exceso de cargas, reglamentaciones y de gravosas multas por cualquier falta administrativa, que generan corrupción, mayores costos de transacción en la apertura de empresas y en la contratación de personal, son de las principales causas de la baja creación de empleos en México. Es necesario simplificar la ley laboral, reducir impuestos y trámites a la generación de empleos legales para aumentar su oferta en el mercado laboral.

Los planes de aplicar impuestos a exportaciones hacia los Estados Unidos de productos mexicanos y de bajar los impuestos a empresas en los Estados Unidos de Trump, hacen necesario la reducción de impuestos a las empresas en México para darle competitividad a la inversión. Si Trump reduce los impuestos a empresas en EUA, el peligro no solo será que emigren empresas extranjeras que ya están en México sino que no lleguen más a invertir.

Facilidad y seguridad en adquirir propiedades en el campo, reducción de cargas fiscales y laborales a los creadores de empleos, son algunos cambios que deben iniciar el Ejecutivo a nivel reglamentos y los legisladores en cuanto a reformas y derogación de leyes.

No quedarnos en llamados a la unidad o a una negociación digna, y postergar reformas en el entorno legal interno, necesarias para amortiguar y contrarrestar las políticas anunciadas por Trump.

Gasolinazo, impuestos, corrupción y liberalización

Una explicación sobre el por qué de los cambios en los precios de la gasolina en México y del peligro de no corregir el rumbo.

Luis Pazos

Al inicio del actual gobierno se nos dijo que el aumento de impuestos era para cubrir el hoyo que dejó en las finanzas públicas la baja internacional del petróleo; hoy nos dicen que el aumento de precios de la gasolina es por el alza internacional del barril del petróleo. Baje o suba el barril del petróleo el mexicano paga más por el litro de gasolina que sus vecinos del norte, con un mayor poder adquisitivo.

No confundir la liberación del precio de la gasolina, que es un paso positivo, con el alto precio de la gasolina generado por la ineficiencia, exceso de prestaciones al personal sindicalizado, baja productividad, mala administración y corrupción en Pemex, vicios que no comenzaron con esta administración, pero se agravaron en los últimos cuatro años.

Antes, la mayoría de las gasolinas se producían en México, ahora importamos cerca del 70%. La balanza comercial petrolera es negativa. (Datos en el libro EPN: EL RETROCESO). Pemex ya no genera ingresos al gobierno ni dólares al país. Necesita subsidios para pagar el aumento irresponsable de su deuda y la compra de plantas chatarra por arriba de su precio de mercado.

La necesidad de cubrir cada año sus mayores gastos y los hoyos dejados por el saqueo de varios Estados, los llevan a sacar dinero de donde puedan. Los altos impuestos integrados al precio de las gasolinas son principal causa, no su liberalización, de que en México paguemos un mayor precio por la gasolina que en EUA.

En diciembre de 2016, en Texas el impuesto a la gasolina era del 17.9%, en California, 19.2%, en Guatemala, 29% y en México, con base en la gasolina magna, que representa el 80% del consumo, del 43%. Los altos impuestos, para cubrir los hoyos de la corrupción, el derroche y la impunidad en los últimos cuatro años, son las principales causas de los aumentos de precios de la gasolina y no una “responsable política de liberalización de precios”.

Necesitamos una responsable política de austeridad, endeudamiento, de combate a la corrupción y la impunidad a quienes han saqueado Pemex y los estados, causa primera de la necesidad de los gasolinazos.

 

Prostitución de la Constitución

Guatemala se enfrenta a una posible reforma a su Constitución. Para entender los riesgos de reformarla les recomiendo este artículo del Prof. Pazos.

Luis Pazos

En un régimen absolutista el gobernante, llámese rey, emperador o Presidente, puede hacer lo que quiera; en un régimen republicano, democrático, su actuación se define por una Constitución, cuya función fundamental es marcarle límites a los gobernantes.

En un gobierno absolutista los funcionarios actúan como quieren. En un régimen constitucional los gobernantes solo deben hacer lo que específicamente les permite la Constitución y los ciudadanos todo, menos lo que les prohíbe.

Una parte de la Constitución describe las funciones de cada dependencia y funcionario público, la otra las llamadas garantías individuales, que dejan claro que ningún gobernante puede atentar contra la vida, la propiedad y la libertad de los ciudadanos sin un juicio previo. Lo demás que incluyan sale sobrando, en todo caso debe ir en leyes secundarias.

Para que una Constitución genere certeza y seguridad jurídica debe ser estable y sin cambios cotidianos, como si fuera un calendario. Su contenido no necesita renovarse, pues son principios fundamentales.

De la Constitución se desprenden todas las demás leyes y reglamentos, los que no deben contradecir la Constitución, y de hacerlo deben considerarse inconstitucionales por los jueces. La prostitución de la Constitución mexicana radica en sus constantes reformas y en la inclusión de artículos que no deberían estar en ese ordenamiento, que solo debe contener preceptos fundamentales.

Durante sus 196 años como país independiente (1821-2017), México ha tenido cinco constituciones, mientras los Estados Unidos en sus 241 años de independencia solo una, con 230 años de vigencia y solo 27 enmiendas. La Constitución mexicana más reciente, con 100 años de vigencia, le han recetado 229 decretos de reformas constitucionales, que modificaron alrededor de 700 artículos. La Constitución norteamericana tiene solo 7,754 palabras, la de México 62,012, 8 veces más. Los constantes cambios y su innecesaria extensión, manifiestan su prostitución.

Se deben derogar todos los artículos que legisladores ignorantes y demagogos incluyeron indebidamente en la Constitución, que generan inseguridad jurídica, crean una costosa burocracia innecesaria, limitan más a los ciudadanos y amplían las facultades de los gobernantes.

Unión: progreso; separatismo: retroceso

Luis Pazos

La historia nos enseña que el progreso de los pueblos va de la mano de una integración económica y política pacífica con otros pueblos. Aislacionismo y fronteras generan, casi siempre, atraso, bajos niveles de vida y guerras.

Una de las causas de la enorme diferencia del desarrollo entre los Estados Unidos y los países Iberoamericanos es que en el norte se unieron las trece colonias existentes y formaron una nación, donde desaparecieron las fronteras, surgió el libre comercio y un solo gobierno federal para todas esas colonias, por eso le llamaron Estados Unidos.

En el sur no se logró la unión. Caudillos, con sueños de emperadores, como Agustín de Iturbide en México y Pedro I y II en Brasil, les ganaron a los sueños de Simón Bolívar, muy citados en los discursos de políticos, que solo los mencionan sin luchar para que se conviertan en realidad. Enfrentamientos, reyezuelos, dictadores y caudillos corruptos, son el producto de 20 países “independientes” y “soberanos” que no evolucionaron hacia una unión.

La repartición de África en muchos estados, atendiendo a intereses colonialistas o tribales, donde déspotas y dictadores se convirtieron en gobernantes de países “independientes” para saquearlos, es una de las causas del atraso en ese continente.

Después de dos cruentas guerras, consideradas como mundiales, entre los países europeos, que destruyeron sus economías y dejaron un saldo aproximado de 100 millones de muertos, estadistas europeos, los que ven a largo plazo, los politiquillos solo a corto plazo, vislumbraron que la unión de los países europeos evitaría una tercera guerra mundial. De ahí nace todo un proceso de integración que se tradujo en la Unión Europea.

La desunión del Reino Unido de la Unión Europea, por intereses de políticos y partidos, que engatusaron a millones de ingleses ignorantes a través de una campaña patriotera, es un claro retroceso, en el que perderán independencia económica y libertad, contrariamente a lo prometido por los promotores de esa separación.