Mentiras sobre la pobreza

Luis Pazos

Es frecuente que políticos e investigadores hablen de la necesidad de una mayor intervención del Estado y de aumentos en el gasto público para frenar el crecimiento de la pobreza. Esas recomendaciones parten de mentiras que, por ignorancia o conveniencia política, callan quienes han convertido en un negocio o fuente de votos la lucha contra la pobreza.

paises pobres

A pesar que aumentó la población en más de dos mil millones, el porcentaje de pobres en relación con la población total se redujo drásticamente en los últimos 200 años.

Con base en datos de la ONU y del Word Bank, concluye Alexander Hammond, investigador de la Human Progress Organization, en un artículo publicado por la Fundation for Economic Education (FEE) y el Cato Institute, que la población en extrema pobreza, que representó el 94% de la población en 1820, bajó al 34.8% en 1990 y al 9.6% en 2015.

A finales del siglo XX los países que concentraron el mayor número de pobres fueron China, la India y Nigeria. En esos países predominó el siglo pasado la dirección y planificación de la economía en el llamado socialismo real. A partir de la década de los 90, China y la India abandonan el capitalismo de Estado, abrieron sus economías a la inversión privada y a la globalización. Se inicia una rápida reducción de la pobreza y una mayor movilidad social en esos países.

Los factores que más contribuyeron a la reducción de la pobreza extrema fue el abandono del socialismo democrático en la India y de las tesis marxistas de Mao en China. Esos países mantuvieron en la pobreza a la mayoría de su población en el siglo XX por su forma de gobierno no por la sobrepoblación.

La reducción de la pobreza extrema en el mundo se debió básicamente a la introducción paulatina del sistema de mercado en China, India y en varios países asiáticos.

En África y Latinoamérica los nulos o lentos avances para reducir la pobreza se deben a regímenes estatistas, corruptos y dictatoriales, disfrazados de demócratas, que no respetan institucionalmente la propiedad ni las libertades económicas, pero abundan gastos y planes burocráticos para combatir la pobreza.

¿Por qué arrasó AMLO?

Luis Pazos

El triunfo de López Obrador se debe a un cambio de estrategia personal para que los votantes percibieran una imagen distinta de la proyectada en sus dos campañas previas. También los otros partidos compitieron con nuevas posiciones, que resultaron en una visión diferente de los electores del PRI y el PAN, sus dos principales contrincantes.

El discurso de AMLO ya no fue visceral, como en ocasiones anteriores, ya no mandó al diablo las instituciones, sino se comprometió a gobernar con ellas. El PRI tampoco las mandó al diablo, sino las utilizó descaradamente para cubrir la corrupción y garantizarles impunidad a varios de sus gobernadores y altos funcionarios.

amlo arras

La percepción del PRI como un partido de corruptos e irresponsables en el manejo de las finanzas públicas, los llevó a perder 11.5 millones de votantes con relación a los que tuvo en 2012, más de 19 millones, contra 7,5 millones en 2018.  Esa pérdida, del 60% de sus votos, podía haber aterrizado en más votos para el PAN, pero se los jaló mayoritariamente MORENA, no solo por prometer no ver hacia atrás la corrupción de los priistas, sino por la división interna del PAN.

A muchos simpatizantes del PAN los decepcionó el pleito entre Margarita y Anaya. Ese pleito, sin entrar a buscar culpables, debilitó al PAN, y le restó votos. Probablemente más votos que los ganados por la alianza con el PRD, que también desilusionó a muchos panistas.

Los votantes de MORENA, compuestos por una minoría de izquierdistas, y una mayoría de ciudadanos de clase media y humilde, enojados con el saqueo rampante del PRI y la división del PAN, vieron una alternativa diferente en López Obrador y decidieron votar por él.

“Los astros se alinearon” a favor de López Obrador, quien no ganó, sino arrasó en las elecciones, por el nuevo discurso de reconciliación, el hartazgo de la corrupción priista y la desilusión por la división de los panistas.

Aunque no voté por AMLO, ojalá le vaya bien, para que nos vaya bien, cumpla con su promesa de respetar las instituciones y no caiga en tentaciones autoritarias, pues los errores cobran factura, como le pasó al PRI y al PAN.

Impunidad, causa de fondo de la corrupción

Luis Pazos

Los mexicanos no son corruptos por naturaleza. Los altos porcentajes de corrupción son resultados de un entorno legal que la propicia. En México es más fácil y productivo ser corrupto que honesto. Los corruptos ganan, los honestos pierden. El lema “el que no tranza no avanza” lo hace realidad un entorno lleno de reglamentaciones y leyes confusas, con un alto grado de discrecionalidad, que deja en manos de los funcionarios el poder abrir una empresa, construir, cambiar de giro, vender, comprar y contratar.

En cuanto a la impartición de justicia, el pobre por cualquier acusación va a la cárcel, pero si tiene para pagar un buen abogado, puede librarla aunque haya robado millones.

No todos los funcionarios son corruptos, los hay honestos, pero generalmente no son reconocidos y ponen en riesgo su trabajo si no cooperan con las tranzas y excesos de sus superiores. Hay empresarios que han hecho sus fortunas asociados con funcionarios corruptos para lavarles dinero, venderles empresas y mercancías a sobreprecios o comprar terrenos y activos del gobierno por debajo de su costo. Otros empresarios son honestos, pero tienen que ceder ante chantajes de clausura o multas excesivas, que les provocan grandes pérdidas o la quiebra, si no entregan dinero a los funcionarios corruptos, respaldados por leyes y reglamentos interpretados “a modo”.

En México hay más corrupción que en Japón por sus altos grados de impunidad. En Japón más del 95% de quienes cometen un delito lo pagan con cárcel o multas, en México más del 95% quedan impunes, no enfrentan cargos ni penas por sus delitos.

Para combatir estructuralmente la corrupción se debe reducir la sobre reglamentación y las leyes discrecionales, para disminuir las fuentes legales de chantaje a los ciudadanos. Aumentar la transparencia en el uso de los impuestos, principalmente en los Estados, y darle competencia a la Auditoría Superior de la Federación para que consigne a corruptos directamente a jueces del poder judicial, y no solo entregue las denuncias a procuradurías y fiscalías en manos de las mismas autoridades involucradas en los delitos.

Sin cambios estructurales en leyes, en la rendición de cuentas y el combate a la impunidad, es difícil reducir un saqueo de las arcas públicas no visto antes en México.

 

Peligro de expectativas positivas falsas

Luis Pazos

Robert Lucas, profesor de la Universidad de Chicago, obtuvo el Premio Nobel de Economía en 1995 por cimentar la teoría de las expectativas racionales, la cual señala que las acciones futuras de los agentes económicos: inversión, precios, tasas de interés, entre otras variables, son impactadas por lo que esperemos del futuro de la economía.

Con base en una interpretación “a modo” de esa teoría, concluyen algunos funcionarios que quienes hablan mal de la economía crean expectativas negativas que la empeoran. Por lo tanto, le piden a empresarios, comunicadores y líderes de opinión, que no hablen mal de la economía mexicana, si quieren cooperar a que mejore.

Para apuntalar las expectativas optimistas, el gobierno proporciona datos macroeconómicos de reducción de pobres, del déficit presupuestal y de una futura caída de la inflación. Muchos empresarios, comunicadores y académicos se unen a los coros de que vamos bien por el bien del país. El Presidente pide que vean lo bueno. Las críticas, cooperan según esa óptica, a una mayor inflación, más déficit en cuenta corriente, más deuda, aumento de precio del dólar y mayores tasas de interés; por lo tanto si quieres que a México le vaya bien, no digas que las actuales políticas de gasto y deuda tienen un futuro negativo.

¡Falso!, ese sofisma parte de premisas equivocadas, que algunos aceptan por conveniencia y otros por ignorancia. Afirmar que todas las variables económicas van bien cuando algunos datos que publican no tienen un sustento sólido, solo sirve para que los resultados negativos se retarden y estallen después con más fuerza, pero no mejoran sustancialmente las expectativas racionales, pues no existen razones suficientes para que la recuperación se materialice.

Contrariamente a lo que dicen los portavoces oficiales, afirmar que vamos bien sin realizar correcciones de fondo, despreocupa a los gobernantes de frenar estructuralmente los excesos. Sólo los rectifican en la medida que pueden presentar información que parezca cierta, para seguir gastando, sin austeridad ni orden, y vender expectativas irracionales positivas que duren hasta las elecciones o la entrega del poder a otro gobierno.

El saqueo de PEMEX

Luis Pazos

Durante los primeros cuatro años del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, la ya maltrecha petrolera estatal agudizó sus desequilibrios debido a la corrupta y pésima administración que culminó con la tardía  decisión de cambiar a su director, en gran parte responsable del empeoramiento de sus finanzas.

Los altos costos de la refinación interna, debido a la baja productividad de sus trabajadores y obsoletas instalaciones, hizo que fuera más barato importar gasolinas que producirlas en México. La productividad por trabajador en Pemex es tres veces menor a las de Chevron y Exxon, y la mitad que en Petrobras. Las gasolinas importadas aumentaron de 49% del consumo interno en 2012 al 64% en el primer semestre de 2017.

La producción petrolera de Pemex cayó en un 21% ese mismo período, mientras la deuda de la paraestatal aumentó en 152% del 2012 al 2016. La deuda de Pemex es más grande que las de las mayores petroleras del mundo: Shell, British Petroleum, Chevron, Standard Oil y Exxon, y produce menos que esas compañías.

Sus abultados pasivos laborales, producto de los privilegios a su corrupto sindicato, a cambio de apoyos al PRI, serán  cubiertos vía impuestos, ante la incapacidad financiera de Pemex de pagarlos.

La balanza comercial de Pemex es negativa, absorbe más dólares por las gasolinas que importa que los que aporta por el crudo que exporta. Los robos de gasolinas aumentaron en 228% del 2102 a 2016. Ver cuadros y datos de la quiebra de Pemex en las págs. 40 a 48 del libro EPN: El RETROCESO.

La acusación al ex director de Pemex de recibir 10 millones de dólares de la empresa brasileña Odebrecht, para adjudicarles contratos a sobreprecios, es una prueba más de la corrupta administración de ese monopolio estatal, que hizo necesario el “gasolinazo”, que atizó el aumento de precios y redujo el poder de compra de millones de mexicanos.

El saqueo de Pemex es una de las principales causas del retroceso de la economía mexicana en los cuatro años del gobierno de EPN, como lo demuestro con datos en el libro anteriormente mencionado.

Menos impuestos en EU, menor inversión en México

Luis Pazos

impuesto taxEl muro, aunque en parte es el “petate del muerto” de Trump, implica la política de frenar la migración ilegal de mexicanos a EU y la necesidad de crear condiciones en México para absorber esa mano de obra.

La revisión del TLCAN puede dificultar y encarecer las exportaciones a los Estados Unidos. Sin embargo, esas políticas anunciadas por Donald Trump no son las que obligarán al gobierno de México a realizar cambios más difíciles y profundos, si no quiere un freno de la inversión extranjera y una migración de la que ya existe en México.

Las políticas que más frenarán la inversión en México, principal factor para crecer y crear empleos, son las anunciadas por Trump de reducir impuestos y reglamentaciones.

Ya ordenó al poder ejecutivo que por cada nuevo trámite deben derogar dos de los existentes. En cuanto a la reducción de impuestos, aunque a mediano y largo plazo generan más empleos y crecimiento, a corto plazo implican reducir el gasto público para no disparar el déficit.

Reducir impuestos sin elevar déficit ni deuda ha postergado la decisión del Congreso de EU para bajar impuestos.

En México los impuestos a determinados niveles ya son más altos que en EU. Una comparación de Santader Trade y Doing Business, muestra que los diferentes impuestos que pagan las grandes empresas en México sobre utilidades, 51.7%, son mayores a los que pagan en EUA: 43.9%. Tres millones de pesos gravables o su equivalente en dólares, pagan 28% en Estados Unidos, en México un 35%.

La progresividad es mayor en México. Las horas dedicadas a cumplir con el pago de impuestos son menores en EU, 175, que en México, 286.

Hasta ahora los altos impuestos en México se han compensado con salarios comparativos más bajos que en Estados Unidos, y con reducidos o nulos impuestos a las exportaciones mexicanas, por el TLCAN, pero una probable alza de aranceles y de baja de impuestos en EU, será un grave problema para México.

De no cambiar las políticas crecientes de gasto, deuda y déficit en los 4 años del actual gobierno (ver libro EPN: EL RETROCESO) y bajar impuestos, generarán una reducción de la inversión en México que puede llevar a una recesión con desempleo parecida a las sufridas en los 80 y 90.

Cleptocracia o populismo para el 2018

Luis Pazos

Enrique Ochoa, Presidente del PRI, dijo que al triunfo de su partido lo ayudó el miedo al populismo, y tiene razón. Muchos votantes que vieron en principio a la candidata del PAN como alternativa, según encuestas iniciales de intención de voto, se lo pasaron al PRI, al darse cuenta del avance de la candidata de Morena y lo poco probable del triunfo de la panista, que carecía de suficiente estructura partidista.

En la anterior elección el PAN obtuvo el 11 por ciento de la votación; en la actual alrededor del 12 por ciento. No tiene estructura en el campo, de donde provinieron la mayoría de los votos del PRI. El voto verde, en gran parte comprado con dádivas, fue definitivo en el endeble triunfo del PRI. La mayoría de los votos en las ciudades fueron para Morena, el PAN y el PRD.

No hay explicación lógica, sin un aparato que gastó miles de millones en la compra de votos, para un triunfo del PRI, partido que empeoró la situación de los mexiquenses en los últimos cuatro años. Del 2010 al 2014 el número de pobres aumentó en millón y medio, y el ingreso laboral por persona cayó en 14 por ciento, según datos del CONEVAL.

El Estado de México hasta 2015, según datos de la ASF, es el estado con más irregularidades, 8 mil millones, en el destino de las transferencias de recursos de la federación. Hay más irregularidades que en Veracruz. La violencia y la inseguridad alcanzaron niveles record.

Ese retroceso en el bienestar social en el estado, parecido al de EPN a nivel federal (ver libro EPN: EL RETROCESO), sí le costó votos al PRI. La elección anterior la ganaron con el 65 por ciento de los votos, en la actual con la mitad, pero se adjudican el triunfo, aunque el 66 por ciento de los mexiquenses no hayan votado por el PRI.

Lo que preocupa a los mexicanos que razonan y no venden su voto, es si enfrentaremos en 2018 una disyuntiva parecida a la del Estado de México: cleptocracia del PRI o populismo de Morena. El PAN tiene la palabra para convertirse en una opción diferente y mejor para México, para lo cual debe evitar se profundicen sus divisiones, inherentes a un partido donde hay una elección interna real de candidatos.

Si no logran zanjar diferencias en 2018 tendremos que optar entre cleptocracia y populismo, como en el Estado de México.

Más impuestos, menos crecimiento

Luis Pazos

Hay varios factores que influyen en el crecimiento económico de un país: seguridad jurídica, paz, facilidad para abrir un negocio, libertad de precios, estabilidad cambiaria, respeto a la propiedad, entre otros. Pero si partimos del supuesto que esos factores permanecen constantes, el factor determinante del crecimiento es la carga fiscal al sector productivo.

La evidencia empírica en las últimas décadas nos enseña que “ceteris paribus”, sin que otras condiciones cambien, impuestos más altos a productores, menor crecimiento económico y a menores impuestos mayor crecimiento económico.

El antecedente inmediato del crecimiento económico es la inversión, que se nutre de las ganancias de las empresas, de donde también se alimentan los impuestos. Si las ganancias brutas de una empresa representan un 20% de sus ingresos y paga de impuestos la mitad, solo podrá utilizar la mitad restante para invertir. Entre más impuestos, menos recursos disponibles para ampliar empresas, crear empleos y modernizar maquinaria.

El factor determinante del éxito económico de Singapur son los bajos impuestos a las empresas, 17%, casi la mitad de las tasas que predominan en Europa. En ese continente el país que más creció en los últimos años es Irlanda. En 2015 alcanzó el mayor crecimiento en el mundo: 7.8%, debido a un impuesto a las empresas del 12.5% (ver historia en la pág. 128 del libro EPN: EL RETROCESO).

El país con mayor crecimiento en América en las últimas cuatro décadas es Chile, con un impuesto del 20% a las empresas, hasta que la presidenta socialista Bachelet subió ese impuesto, y cayó el crecimiento.

En el Reino Unido, el gobierno británico redujo gradualmente los impuestos a las empresas de un 28% en 2010 a un 20% en 2016 y la recaudación fiscal aumentó en casi 30%.

Hay suficientes ejemplos en todo el mundo para demostrar que a menores impuestos, mayor crecimiento económico. Pero es difícil bajar impuestos si el gobierno no está dispuesto a reducir sus gastos para evitar a corto plazo más déficit, deuda pública o inflación, que es un impuesto disfrazado.

 

Mitos de la expropiación petrolera

Luis Pazos

En marzo de 1938 el presidente Lázaro Cárdenas expropió y estatizó las compañías petroleras extranjeras. “El petróleo pasa a manos de los mexicanos”, dijo el presidente socialista. Nace el primer mito. El petróleo no pasó a manos de los mexicanos, sino de burócratas y de un sindicato que conformaron un monopolio para su beneficio.

El segundo mito es que se expropió a los ‘yanquis’. Falso, las compañías americanas fueron las principales beneficiadas con esa expropiación. En aquel entonces Estados Unidos pasaba por la recesión más profunda de su historia. Sus compañías estaban al borde de la quiebra por la falta de demanda de su petróleo y la baja de precios.

Sus principales competidoras eran las compañías inglesas que controlaban 70 por ciento del petróleo en México. El gobierno americano apoyó al gobierno socialista de Cárdenas para que expropiara a los ingleses y a las compañías americanas casi quebradas. A las americanas les pagó primero (de 1940 a 1953) dos dólares por cada dólar de activos y a las inglesas después (1948-1962) 50 centavos por cada dólar de activo.

Aunque los ingresos para el gobierno derivados del petróleo constituyeron por un tiempo los principales recursos fiscales, son parecidos a los que reciben en otros países gobiernos por derechos e impuestos de petroleras privadas.

Los frutos de esa expropiación, a 79 años de realizada, son una gran dependencia de Estados Unidos. A finales de 2016 importamos 68 por ciento de las gasolinas que consumimos. La balanza comercial petrolera es deficitaria. Importamos más derivados del petróleo que el crudo que exportamos. El gobierno le da más recursos a Pemex de los que recibe de ese monopolio.

Deuda, pasivos laborales creados por un corrupto sindicato, sobreprecios a contratistas ‘amafiados’ con funcionarios y una mala administración, quebraron al monopolio estatal petrolero, que lo único que dio a los mexicanos fueron gasolinas de baja calidad y caras (ver libro EPN: El retroceso).

La estatización del petróleo en México es un ejemplo de ineficiencia y corrupción, encubierta con un seudonacionalismo y socialismo, que mitificaron los gobernantes para saquear los recursos petroleros en México.

El juego de suma cero de Trump

Luis Pazos

Uno de los errores de muchos economistas y políticos es afirmar que en el intercambio comercial lo que gana una parte lo pierde la otra: si hay más ricos habrá más pobres y, por lo tanto, si hay menos ricos habrá menos pobres.

Esa forma de ver los intercambios le llaman “juego de suma cero”, que se da cuando no hay creación de riqueza ni libertad de realizar las transacciones comerciales, pero cuando el comercio es libre ambas partes ganan, hay un ganar-ganar. Donde predomina el mercado el aumento de ricos resulta en menos pobres y la ausencia de ricos productivos implica normalmente más pobres, como lo demuestro con datos en el libro Desigualdad y distribución de la riqueza.

En su campaña Trump habló de las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos como si se tratará de un “Juego de suma cero”, interpretación que el siglo pasado le dieron mercantilistas y socialistas a las relaciones comerciales entre países, que los llevó al aislamiento y a combatir la globalización.

La mayoría de los candidatos de izquierda en Iberoamérica parten del “juego de suma cero” en sus promesas, pues son atractivas, fácil de vender y dan votos entre un pueblo que no se adentra en el funcionamiento de la economía: “estás pobre por culpa de los ricos”, “si compras productos hechos en otro país se producirán menos en México”, “los productos extranjeros significan menos empleos en tu país”, predicaban los políticos que hace 23 años se opusieron a la firma del Tratado de Libre Comercio con EUA y Canadá. Vaticinaron que causaría pobreza y desempleo.

Trump, considerado “conservador” y de derecha, americanizó esas tesis y las utiliza para crear entre los desempleados y descontentos en EUA la idea que el desempleo lo generó el tratado de libre comercio con sus vecinos, aunque hay cifras que muestran que dicho tratado ha generado riqueza y creado millones de empleos en los tres países.

El desempleo en México y en EUA no es por el libre comercio, sino por políticas internas equivocadas en cada país, pero es más fácil echarle la culpa al vecino que señalar a sindicatos, al exceso de reglamentaciones, a los seguros de desempleo y a los altos impuestos, como los factores que crean el desempleo.