Teoría de maximización de presupuesto


La implementación de políticas de gobierno es aplicada por agencias gubernamentales organizadas en burocracias. La producción burocrática difiere de la producción de mercado porque dichas agencias no venden sus resultados para obtener ingresos, por lo que no perciben ni ganancias ni pérdidas. Debido a que los burócratas no venden su producción, su supervivencia no depende de su rentabilidad, por lo que la hipótesis de maximización de ganancias no aplica a la burocracia estatal. No obstante, las agencias de burocracia sí buscan maximizar su presupuesto en la misma medida en la que las empresas buscan maximizar sus ganancias.

 

Bajo esta visión, el modelo básico de la teoría de maximización de presupuesto de la burocracia propuesto por William Niskanen parte de la hipótesis de que los oficiales de gobierno siempre buscarán aumentar sus propios fondos disponibles. Esto se produce debido a que los burócratas suelen recibir mayores salarios cuando trabajan para agencias grandes. De igual forma, un presupuesto mayor se traduce en poder y prestigio, por lo que tienen un incentivo para querer maximizarlo (Holcombe 2016, 86). Sin embargo, hay que tomar en cuenta que más presupuesto no equivale ni a mejor desempeño ni a mejor ejecución del mismo, ya que al no obtener ingresos en función de sus resultados carecen de incentivos para mejorarlos. 

 

Ejemplo:

Para evidenciar el creciente presupuesto de las agencias burocráticas basta con escoger un ministerio y analizar su comportamiento presupuestario. Ejemplo de ello es el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS). Según el mismo ministerio, la disponibilidad presupuestaria de su agencia no ha dejado de crecer desde el 2010 como podemos ver en los siguientes datos en miles de millones de quetzales: 

 

  • 2010: 6.7
  • 2011: 7.4
  • 2012: 8.0
  • 2013: 9.2
  • 2014: 10.0
  • 2015: 9.2
  • 2016: 11.0
  • 2017: 11.4

 

Sin embargo, mayor presupuesto en el sector de salud no se traduce en efectividad de ejecución. Según USAID (2015), el sistema de salud guatemalteco se encuentra en crisis. Ejemplo de ello es la poca cobertura del mismo: hay 25.6 trabajadores de salud por cada 10,000 habitantes en áreas urbanas y tan solo 3 por cada 10,000 en áreas rurales. Además, hay únicamente 51 hospitales, 1,302 establecimientos de atención secundaria y 1,302 de atención primaria (excluyendo los centros de convergencia) para prestar atención de salud pública a todo el país. 

 

Referencias:


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