¿Qué tipo de votante eres tú?

Por: María Fernanda Ibarra


Las elecciones en Guatemala están cerca y muchos de nosotros todavía no sabemos por quién votar. Si esta es tu posición, ¡no te preocupes! En este artículo daremos algunas claves para entender por qué votamos de la forma en que votamos y así quizá entiendas mejor tu propio proceso de decisión. Public choice explica el comportamiento de los votantes, clasificándolos en tres tipos: el votante racionalmente ignorante, el votante expresivo y el votante racionalmente irracional (Holcombe, 2016). Quizá ahora no estés familiarizado con estos términos, pero es probable que cuando termines de leer te identifiques con alguno.

A la mayoría de las personas no les interesa la política o, por lo menos, no la consideran una prioridad, justificando su respuesta con frases como “a mi no me afecta”. Puede ser que lo sucedido en el 2015 haya despertado cierto interés por conocer más sobre nuestros gobernantes y sus funciones; sin embargo, esto no quiere decir que las personas estén informadas. Este es el caso del votante racionalmente ignorante, aquel que se informa, pero no lo suficiente. Su comportamiento se explica porque piensa que su voto no cambiará el resultado de las elecciones, y en muchos casos no le falta razón. Sin embargo, esto no quiere decir que no sea importante nuestra participación, ya que para fortalecer la democracia el voto es primordial (Holcombe, 2016). Probablemente, la mayoría de los votantes se encuentran en esta categoría, informándose acerca de lo básico para poder emitir el voto.

El comportamiento que acabamos de presentar es más frecuente en la primera vuelta, mientras que el votante expresivo es más habitual en la segunda. Muchas veces no sabemos qué es lo que queremos, pero sí sabemos qué es lo que no queremos; es aquí donde entra el votante expresivo. Él vota por el candidato más similar a él o contra el candidato cuyas propuestas no coinciden con su manera de pensar. De igual manera, este tipo de votante participa porque quiere ser miembro de cierto grupo que apoya a un candidato en particular. De esta forma, siente que su voto puede tener más peso (Holcombe, 2016). Los  guatemaltecos jugamos este rol cuando votamos para que quede el “menos peor”.

Por último, tenemos el votante racionalmente irracional. Este papel lo ejercen más aquellos a los que no les gusta tomar decisiones sin sustento. Este tipo de votante se informa absoluta o parcialmente; sin embargo, a diferencia del votante racionalmente ignorante, lo hace buscando información que refuerce su postura previa e ignorando aquella que contradiga sus ideas. Puesto que mantener la misma opinión no supone un costo para el votante, no tiene incentivos que le motiven a cambiar su forma de pensar (Holcombe, 2016).

A lo largo del artículo, hemos dado a conocer tres tipos de votantes: el racionalmente ignorante, el expresivo y el racionalmente irracional. Cabe resaltar que estos votantes no solo están en Guatemala, sino que se pueden encontrar en todo el mundo. Debemos entender que no informarse completamente acerca de los candidatos, es decir, no ser votantes instrumentales, no necesariamente implica que seamos irracionales, sobre todo en un contexto como el de las actuales elecciones en las que hay 23 candidatos. A pesar de ello, la política sí nos afecta a todos y, por ende, es importante emitir un voto consciente.

Bibliografía

Holcombe, R. (2016). Advanced Introduction to Public Choice. Massachusetts: Edward Elgar Publishing.

Tu voto no es decisivo. Entonces, ¿por qué votar?

Por: Jonatán Lemus


En época de campaña electoral, instituciones como el Tribunal Supremo Electoral y los partidos políticos invitan a los ciudadanos, especialmente jóvenes, a involucrarse en el proceso a través del voto. Usualmente se utilizan expresiones como “esta es la elección más importante de nuestra historia”. Sin embargo, las teorías de public choice plantean algunas ideas interesantes sobre el comportamiento de los votantes.

En primer lugar, señalan que el voto de un individuo no determina la elección (Holcombe, 2016, p. 51). En efecto, cuando los tomadores de decisión son pocos, el voto de una persona es mucho más importante, pero cuando son muchas personas involucradas, un individuo tiene un mínimo impacto en el resultado final. En el caso de las elecciones, son millones de personas las que ejercen su voto, por lo que si un individuo no participa, el resultado no será diferente. En segundo lugar, las teorías del public choice demuestran que votar tiene un costo (Holcombe, 2016,p. 53). Este no siempre es monetario, también puede cuantificarse en términos del tiempo o el esfuerzo requerido para emitir el voto. Dado que la mayoría de votantes no recibe un beneficio directo, entonces se argumenta que ejercer el sufragio podría ser un acto irracional. En tercer lugar, los votantes no tienen incentivos para informarse. El costo de adquirir información es alto, pues requiere tiempo y esfuerzo que podría ser utilizado en otras actividades. Además, al informarse, el votante no necesariamente garantiza que el candidato o partido de su elección resulte victorioso en las elecciones. Por lo tanto, la mayoría de votantes opta por tomar su decisión a partir de la escasa información que ha recibido y, por ende, podría llegar a emitir su sufragio a favor de candidatos que vayan en contra de sus propias preferencias.

Si los anteriores puntos son ciertos, entonces ¿por qué votan las personas? Los teóricos del public choice han provisto de algunas respuestas a esta pregunta. Una de ellas está relacionada con el concepto del voto expresivo (Holcombe, 2016, p. 53). Este implica que, a pesar de saber que su voto no es decisivo, las personas votan para expresar su posición con respecto a temas de su interés. Por ejemplo, en el 2015 muchos votantes ejercieron su voto para rechazar a los políticos tradicionales, lo cual podría explicar por qué la participación en las elecciones aumentó hasta alcanzar el 70%. Asimismo, también se habla del voto instrumental (Holcombe, 2016,p. 50). En este caso, el votante sinceramente considera que al emitir su sufragio podrá obtener los beneficios prometidos por el partido o candidato. Sin embargo, en el ámbito político, los actores no siempre cumplen con sus promesas de campaña. Finalmente, se ha argumentado que los votantes incurren en el costo de votar porque reciben recompensas de tipo psicológico y social. Por ejemplo, algunos votantes se sienten satisfechos de apoyar a candidatos que prometen ayudar a los pobres y así no incurrir en el costo personal de la caridad, o socialmente más aceptados por haber participado en la votación.

En resumen, la teoría de public choice muestra que, efectivamente, tu voto en estas elecciones no será decisivo; sin embargo, esto no significa que la participación no tenga un valor. Cada individuo le da un sentido diferente a su voto y, en una democracia liberal, todos deberíamos tener la posibilidad de elegir por nosotros mismos.

Referencias

Holcombe, R. (2016). Advanced Introduction to Public Choice. Massachusetts: Edward Elgar Publishing.

Los extremos: la receta del desplome de la derecha en España

Por: Rafael Párraga


El pasado domingo 28 de abril de 2019 se celebraron elecciones generales en España para elegir a representantes del Congreso y el Senado. Anteriormente, como resultado de las elecciones de 2016, España tenía una legislatura predominantemente de derecha conformada por una coalición de partidos liderados por el Partido Popular (PP). Esta situación, sin embargo, ha cambiado mucho tres años después: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), un partido de izquierda moderada, ha ganado las elecciones generales de 2019; al mismo tiempo, el PP ha vivido el desplome más grande de su historia. La división de escaños en el Congreso le dio la mayoría al PSOE, que ha obtenido 123 diputados. Por su parte, el PP, consolidado como segunda fuerza política, consiguió 66 escaños. El resto del órgano legislativo se dividió entre Ciudadanos (57), Unidas Podemos (42), VOX (24) y otras 3 coaliciones minoritarias (El País, 2019).

¿Cómo interpretar los resultados de esta elección? En el teorema del votante medio se expone que los políticos buscan maximizar sus votos, inclinando sus propuestas hacia el centro del espectro político. En los extremos del espectro, según esta teoría, se encuentran las propuestas y los candidatos con ideas más radicales, mientras que los más moderados se encuentran en el centro del mismo. Por otro lado, los votantes normalmente tienden a buscar candidatos más moderados a la hora de emitir su voto (Holcombe, 2016). El teorema del votante medio es una herramienta útil para entender el resultado de las elecciones generales de 2019 en España, especialmente el desplome del PP. Si bien este teorema es una herramienta utilizada para analizar sistemas políticos de dos partidos, sus premisas resultan útiles para explicar lo sucedido el pasado domingo.

Se ha argumentado que bajo el liderato de Pablo Casado el PP se alejó de la línea centrista que marcó Mariano Rajoy e hizo una campaña más liberal. Con este cambio, el PP pareciera haberse inclinado más hacia el extremo derecho del espectro, alejándose de las preferencias del votante medio (Del Riego, 2019). Por su parte, VOX y Unidas Podemos se ubican en los extremos de la derecha y la izquierda del espectro, respectivamente (Gil, 2019). El PSOE, en este caso, es el más favorecido con esta configuración. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (2011), el PSOE es un partido de centro-izquierda, lo que lo coloca en la zona con mayor caudal de votos: la media del votante.

El teorema planteado por Randall Holcombe (2016) que hemos usado como marco teórico suele funcionar, principalmente, en sistemas de dos partidos. El caso español, sin embargo, prueba que también puede ser aplicable en sistemas multipartidistas. Al alejarse el Partido Popular de la media, cedió al PSOE y a Ciudadanos una buena base de votantes de centro. Adicionalmente, la competencia de VOX como fuerza emergente de la derecha conservadora le restó votos al PP en ese extremo del espectro. Bajo la perspectiva de public choice, al liberalizar su plataforma, el Partido Popular se acercó a los extremos, junto con VOX y Unidas Podemos, cediendo la media del espectro al PSOE y Ciudadanos. No se puede afirmar de manera definitiva que la pérdida de escaños del PP se haya dado por esto. Sin embargo, la teoría de public choice nos ofrece una interesante herramienta de análisis con la que  obtener una explicación lógica al comportamiento de los votantes españoles.

Referencias

Gil, I. (2019). El votante de Vox se parece más al de Podemos que al del PP… salvo en el sexo. El Confidencial. Recuperado de https://www.elconfidencial.com/elecciones-generales/2019-04-04/perfil-votante-vox-podemos-ideologia-pp_1921814/

Holcombe, R. (2016). Advanced Introduction to Public Choice . Massachusetts: Elgar Advanced Introductions.

El País. (2019). Resultados Electorales en Total España: Elecciones Generales 2019. Recuperado de https://resultados.elpais.com/elecciones/2019/generales/congreso/index.html

Riego, C. D. (2019). El PP se separa de la línea de Rajoy y apuesta por un partido más ideológico. La Vanguardia. Recuperado de https://www.lavanguardia.com/politica/20190205/46214275585/pp-alejamiento-rajoy-casado-estrategia-liberalismo-conservador.html

Centro de Investigaciones Sociológicas. (2011). Tabulación del recuerdo de voto y escala de ideología (Estudio nº 3116). Recuperado de http://datos.cis.es/pdf/Es3116rei_A.pdf

Introducción al teorema del votante medio

Por: María Isabel Castañeda


Como individuos, todos tenemos distintas preferencias: desde qué música nos gusta hasta con qué ideología nos sentimos representados. En el ámbito político, se escucha hablar de izquierda y de derecha. Usualmente se dice que la izquierda busca tener un Gobierno más grande, con mayor regulación económica, redistribución, etc. Por su parte, la derecha es más conservadora en cuanto a las funciones que debe tener el Gobierno (Holcombe, 2016). Se podría decir entonces que la mayoría tenemos una preferencia ideológica, pero ¿realmente estamos todos completamente de acuerdo con una o con la otra? Probablemente no, y quienes no lo hacen pueden encontrarse en el medio de ambas posturas. Esto es lo que en public choice se conoce como el “votante medio”.

El votante medio puede ser definido como aquel individuo que se encuentra en medio de la distribución política de izquierda-derecha (Holcombe, 2016). Quienes se encuentran bajo esta denominación, suponiendo que todos tengan una única preferencia (Jeff y Gainous, 2002), siempre votarán por aquellos más cercanos a su visión política. Bajo este supuesto, y sabiendo que los políticos buscan maximizar votos, el teorema sugiere que estos actores tienden a enfocar sus campañas hacia el centro. Lo hacen con el fin de atraer el voto del medio, el más moderado, y el de quienes se encuentran en los extremos y se asemejan a una u otra campaña, según su preferencia. De esta manera, la teoría cobra sentido en un sistema mayoritario, donde es necesario obtener el 50% de los votos más uno.

Esta teoría tiene una mejor aplicación bajo un sistema bipartidista, ya que al haber más partidos compitiendo los votos se dividen. La razón por la cual sucede esto es porque el tercer partido también busca posicionarse en la distribución de izquierda-derecha y divide los votos del partido que ya se encuentra en ese espectro ideológico (Holcombe, 2016). Por ejemplo, si el tercer partido es de derecha, este voto se dividiría entre ambos, lo cual implicaría que el partido de izquierda obtendría mayor número de votos que los otros dos. Las figuras de abajo ilustran mejor cómo es la distribución en un sistema bipartidista y cómo en uno con tres partidos.

Holcombe, 2016, pp. 15 y 21

En conclusión, el votante medio es todo aquel que no se encuentra en los extremos ideológicos, sino que tiene una preferencia más moderada. Asimismo, bajo el supuesto de que todo votante tiene una máxima preferencia hacia un partido, esta teoría se pone mejor en práctica en sistemas mayoritarios bipartidistas, por la distribución de los votos de izquierda y derecha entre ambos competidores. Por último, esta teoría también busca explicar el comportamiento político durante las campañas electorales.

 

 

Referencias

  • Holcombe, R. (2016). Public Choice. Massachusetts: Elgar Advanced Introductions. 
  • Jeff, G. y Gainous, J. (2002). Why Does Voting Get so Complicated? A Review of Theories for Analyzing Democratic. Statistical Science, 17(4), 383-404.

Introducción a public choice: ¿De homo economicus a santo?

Por: María Gabriela Escobar Terán

Durante la historia, ha habido diferentes discusiones acerca de la naturaleza del ser humano. Varios filósofos y estudiosos han analizado las razones detrás de los pensamientos, las motivaciones y las acciones de las personas. Como resultado de dichos estudios, se han desarrollado distintas teorías y puntos de vista desde las disciplinas de la sociología, la antropología, la filosofía, la ética, la política, la economía, etc. Es necesario entender que tener una comprensión completa de la naturaleza del hombre es complicado, pues existe una infinidad de variables a tomar en cuenta. No obstante, al momento de predecir el comportamiento humano, se debe partir de un cierto marco teórico. Esto con el fin de que las predicciones sean más acertadas y tengan una base que las respalde. Ahora, si existen tantas teorías académicas acerca del ser humano, ¿cuál es la más adecuada o realista?

Desde un punto de vista económico, el ser humano es un ser racional que toma decisiones con base en los posibles resultados que de estas se puedan derivar. Es meticuloso sopesando los costos y las oportunidades que tendrá en cada ocasión. Es decir, que analiza las situaciones y siempre escoge la opción que le permita obtener el mayor beneficio con el menor esfuerzo. Al final, lo que este ser económico quiere es maximizar su felicidad. Esto se aplica a la hora de elegir lo que se va a comer, un trabajo e, incluso, las personas con las que se rodea. Para tomar este tipo de decisiones, debe tener la información necesaria para hacerlo. Además, tiene gustos y preferencias concretas, lo cual hace más fácil la escogencia entre las opciones que se le presentan (Caruso, 2012).

Evidentemente, este homo economicus es únicamente una caricatura de lo que el ser humano es en realidad. A pesar de ello, es una herramienta que los economistas utilizan para predecir el comportamiento, debido a que, de otra manera, no podrían hacerlo. Así, es fácil coincidir en que la maximización de la felicidad propia guía el comportamiento humano, haciendo que escojamos aquello que nos permita alcanzar este objetivo al menor costo posible. Por ejemplo, una persona en un mercado nunca pagará más por el mismo producto, sabiendo que en el puesto de al lado lo podría conseguir a un menor precio. Esto evidencia la parte utilitarista del ser humano.

Sin embargo, a pesar de que estos postulados son ampliamente aceptados cuando se trata de economía, no sucede de la misma forma al hablar de política. Si bien es cierto que los humanos son maximizadores de utilidades y ganancias en el mercado, existe la noción de que esta naturaleza cambia por completo cuando se desempeñan en un cargo público dentro del Gobierno, haciendo que sean personas cuyo único fin es el bien colectivo. La disciplina del Análisis de las Decisiones Públicas, o public choice en inglés, aplica la metodología de la economía para analizar las decisiones que se toman desde la política. Esto incluye tomar en cuenta que son los individuos involucrados los que toman decisiones desde un punto de vista individual y cómo estas se combinan para producir resultados, como pueden ser políticas públicas, iniciativas de ley, proyectos gubernamentales, etc. (Holcombe, 2016, p.3).

La implicación de lo dicho anteriormente es que es necesario entender que los individuos que toman decisiones en el mercado son los mismos que toman decisiones en el Gobierno. Sin embargo, estas dos instituciones no funcionan de la misma manera. La primera diferencia crucial es que en el mercado cada individuo puede tomar decisiones que repercuten únicamente de manera individual; en el Gobierno, un grupo de individuos toma decisiones que tienen implicaciones para todos. La segunda diferencia es que los intercambios en la arena comercial son voluntarios, mientras que los impuestos y las regulaciones que establece el Estado no lo son. A pesar de esto, las personas necesitan ciertos recursos que el Gobierno provee y mantiene, tales como las carreteras, el agua, la seguridad, etc.

Así, lo que public choice hace es analizar la actividad gubernamental y la toma de decisiones colectivas, así como a los individuos que están involucrados en ellas: votantes, políticos, burócratas, grupos de interés, etc. (Holcombe, 2016). Al utilizar métodos de economía, hace que los análisis sean más realistas, tomando en cuenta la información disponible que tienen las personas del Gobierno la cual no es perfecta y sus incentivos para actuar de la manera en que lo hacen homo economicus. De esta manera, no se incurre en un análisis normativo, ya que solo se estudia la manera en que en realidad funciona y no la manera en que nos gustaría que lo hiciera. Esto hace que se pueda comprender la política de forma práctica y que, a la hora de proponer cambios, se haga de manera informada.

Referencias

Caruso, S. (2012). Homo oeconomicus. Paradigma, critiche, revisioni. Italia: Firenze University Press.

Holcombe, R. (2016). Public Choice. Massachusetts: Elgar Advanced Introductions.

Public Choice or the Logic and Illogic of Collective Action

Randy Simmons presents in this lesson the differences between markets and politics, which are parallel systems for achieving our goals. While in markets, individuals pursue their self-interests and goals, politics is the arena of collective action, where individuals choose with others and in some cases, for others.

Simmons makes a comparison between the private and the public arena. He assumes that in both, individuals have self-interests and act rationally. While voters and consumers are the same people, the incentives are different, he says; opportunity costs are real in markets. For consumers, both benefits and costs of their choices are visible; for voters, the benefits are visible but the costs are hidden.

“Incentives matter a lot, the incentives we face in public’s fair are very different from the incentives we face in our private lives.”

Consumers have strong incentives to gain good information about products; voters have little incentive to gain good information about candidates. They are “rationally ignorant”. Also, Simmons talks about the difference between private and political entrepreneurs. While private entrepreneurs weigh costs against benefits, the public entrepreneur emphasize benefits but not costs.

“Prices give information, they are clear signals to the consumer of what to do. In politics, we don’t have that signals that tell us how we are acting.”

Finally, Simmons presents how bureaucrats and interest groups, a group of people that pursue an specific goals with politics, act in the political arena. Democratic politics is an intense competition for power by means of votes, Simmons says, among contending politicians, voters, interest groups and bureaucrats.

Don’t miss this video and other Randy Simmon’s lectures: Aquanomics: Water, Economics and Property Rights and Aquanomics: Water Markets and the Environment.

Public Choice or the Logic and Illogic of Collective Action

Political economist and professor

Sobre Liberalismo y Capitalismo

En la actualidad muchas personas confunden estos términos, liberalismo por un lado y capitalismo por otro, algunos creen que estos términos representan lo mismo y otros tal vez crean que no tienen nada en común; cualquiera que sea el punto de vista, este ensayo intentará aclarar ambos términos.

El liberalismo antecede indudablemente al término capitalismo, pues éste (el capitalismo) surge como consecuencia de  emprendedores, empresarios y empresas que formaron un capital producto de sus ahorros y ahora ofrecen productos y servicios a las persona que demandan de ellos esos productos y/o servicios.

Es en este punto donde se confunde el término capitalismo con liberalismo, pues en realidad para los anti-liberales es mejor criticar al capitalista creador de nueva tecnología por un error en precios por ejemplo que al liberalismo cuya esencia es la libertad.

No resulta nada beneficioso para el anti-liberal criticar al liberalismo, pues es mejor hacer quedar mal al capitalismo con una imagen del empresario explotador (que es la idea predominante en el mundo), sin embargo, la mayor parte de la gente no valora o no entiende que gracias a esos capitalistas (empresarios) hoy gozamos de los beneficios de tener un smarthphone a un precio que hace una veintena de años ni siquiera podíamos imaginar, y esto es gracias a la inversión que se da en el capitalismo.

El capitalismo tiene su fundamento en el liberalismo, pero lastimosamente hoy vemos capitalistas que apoyan el “proteccionismo del estado” y esto no tiene nada que ver con el liberalismo pues el liberalismo en lugar de beneficiar a un grupo en particular o clases social; éste busca por medio de políticas beneficiar los intereses de la colectividad.

El profesor Mises explica de manera categórica lo que en realidad es el Liberalismo, él explica que muchas personas confunden hoy en día  el progreso que se logra por medio del uso de la fuerza y del sometimiento de otras personas (uso de la coacción).  Cuando en realidad el Liberalismo lo que persigue es progresar por medio del servicio efectivo a los consumidores del mejor modo y más económico posible.

La filosofía liberal no puede explicarse por el actuar de algunos políticos liberales, la filosofía liberal no es un dogma rígido ni una teoría orgánica.  El liberalismo es la aplicación de las teorías científicas a la vida social de los hombres.

Al parecer aquellos que se autodenominaban liberales terminaron siendo conservadores, y quienes se autodenominaban conservadores terminaron siendo más liberales, es decir, esa mezcla de términos entre liberales y conservadores (capitalistas y socialistas) ha confundido a la mayoría de personas incluyendo a los mismos políticos que han ejercido por años la política en países como Inglaterra y Estados Unidos de América (países que en la antigüedad encabezan la lista de países liberales), creyendo ellos mismos que el éxito del liberalismo está en el control estatal y lograr acaparar lo más que puedan mientras permanezcan en el poder.

En el verdadero liberalismo, que regularmente se dio en países adelantados (en sentido liberal), la mayoría de quienes ocupaban la cima de la pirámide social estaba formada por personas que partieron de condiciones de estrechez económica pero que supieron hacerse camino con sus propias fuerzas y el favor de las circunstancias, es decir, la cima de esa pirámide social no la formaban únicamente aquellos individuos favorecidos desde su nacimiento por unos padres ricos y bien situados como se ha creído en estos últimos tiempos.

Considero necesario también mencionar que a lo largo de la historia han existido anti-liberalistas, quienes le han hecho tanto daño a la misma civilización causando una reducción de la productividad del trabajo y aumentando la miseria y las penurias económicas para buena parte de la población mundial todo esto mediante “experimentos socialistas” y en este sentido América Latina no ha sido la excepción, ya que se ven casos reales en donde se han encarnado gobiernos anti-liberalistas creando una economía dirigida que no ha hecho más que estancar a los pobladores mismos (en el sentido de productividad) y por ende a toda la nación dirigida por estos pensamientos socialistas.

Es de relevante importancia dentro del liberalismo, saber que pensadores como Adam Smith, David Ricardo, Wilhelm Humboldt y David Hume han destacado por su amplio conocimiento del liberalismo y han dejado un gran legado para las generaciones actuales, dejando en claro que el liberalismo puro es más que dogmas rígidos y que aunque la teoría liberal permanezca idéntica en su línea de fondo, hoy en día es muy distinta debido a la mala aplicación de parte de individuos que se autodenominan liberales quienes quizás nunca han leído a estos padres del liberalismo puro.

El liberalismo es elemental para dar inicio a la prosperidad económica de un país entero, pero esto inicia con el individuo (base del liberalismo), quien es el encargado de actuar dentro de la sociedad, es decir, el individuo se convierte en ese ente praxeológico capaz de ir y venir sin  necesidad de ningún tipo de coacción que le diga de qué manera actuar, cuándo hacerlo y por qué hacerlo.

Si algo tiene claro el liberalismo es que no hay algo más poderoso en el mundo que las ideologías y los ideólogos, y que las ideas se combaten sólo con ideas.   El liberalismo comprende que es de gran locura confiar en las armas, porque sólo se puede disponer de una tropa de soldados si ésta está dispuesta a “obedecer”, el liberalismo comprende también que las bases de todo poder y de todo dominio son, en último análisis, de carácter ideológico.

Los partidos políticos antiliberales, desde siglos pasados, ya no ven a los ciudadanos como tales, sino los ven como miembros activos de un partido político, tanto así, que los toman desde niños, ofreciéndoles beneficios particulares y el disfrute de algunas libertades con tal de que estos, no se separen del partido político que le beneficia desde muy temprana edad, lo cual, claro está, es un gran error pues estanca el pensamiento, hace que las personas se enfoquen solo en recibir esos beneficios y en nunca cuestionar los intereses de dichos partidos políticos antiliberales.

Uno de los problemas principales con los que estos partidos políticos antiliberales se encontró y sigue encontrando es el problema de los “intelectuales”, es decir, personas tales como  abogados, médicos, profesionales, entre otros, se oponen a esa manutención estatista, pues ellos quizás por los conocimientos que poseen, cuestionan de forma directa esos intereses políticos absurdos que tienden a mantenerse en el poder a través de la simpatía de grupos que ignoran sus malas intenciones, lo que no sucede con grupos de profesionales, que saben muy bien que solamente atendiendo bien a sus clientes, podrán mantenerse bien económicamente y que no es necesaria la intervención estatal para gozar de privilegios en una sociedad perfectamente conocedora de las intenciones equivocadas de un partido político antiliberal.

Guatemala no es la excepción, al parecer seguimos en un grado alto de ignorancia, pues la gente no se capacita, no se interesa en aprender, en leer, en conocer más sobre cultura general, menos sobre historia de nuestro país, esto entonces estanca a toda la población y la hace vulnerable para que partidos políticos se valgan de la ingeniería social, para hacerse propaganda barata, convencer a las masas que ignoran esas malas intenciones partidistas y al final hacen que Guatemala siga dependiendo de un Estado benefactor comandado por un partido político que genera ideas a su conveniencia, ideas muy bien recibidas por la población poco esforzada en aprender y elegir de manera acertada un partido político que garantice un verdadero estado de derecho.

Cuando hablamos sobre Liberalismo y Capitalismo, es muy interesante notar como el autor (Ludwig Von Mises), deja en claro que la propiedad es indiscutiblemente inseparable de la libertad, explica que ambas surgieron juntas y que no pueden existir y subsistir de  manera separada.

Los esclavos han existido a lo largo de la historia de la humanidad, es más hay datos bíblicos que relatan inclusive que el Estado de Israel por mucho tiempo, para ser exactos por cuatrocientos años fueron esclavos en Egipto, la raza negra también por muchos siglos fueron esclavos de los blancos en diferentes partes del mundo, América del Norte no es la excepción, ya que el tema de la esclavitud ha sido un tema que ha dejado secuelas que viven hasta hoy en día.

Pero ¿por qué menciona el autor el término “esclavitud”?, el profesor Mises lo menciona, precisamente porque desea hacer énfasis en los beneficios de la libertad y por qué no decirlo en el derecho a la libertad que todo ser humano posee.  El asunto radica en que al parecer, el autor descubre que no todo es como parece, pues se ha creído siempre que todos quieren ser libres, que nadie desea estar bajo el yugo de la esclavitud y que la naturaleza del hombre es querer ser libre, pero vaya sorpresa la que me llevé en este capítulo, pues la sorpresa la explico a continuación.

No todas las personas desean ser libres.  Esto parece extraño, pero según el autor, no todos anhelan, desean o añoran la libertad, pues algunos, y esto en un buen porcentaje, prefieren quedarse siempre a vivir como esclavos, por una o varias razones, pero eso es lo que se ha demostrado a la largo de la historia de la humanidad, ya que algunos se encuentran con el dilema de libertad versus esclavitud, en la libertad, por lógica no tendrá ya más las cadenas en los pues o las manos y gozará de plena libertad de ir y venir a cualquier lugar, por el otro lado está  la esclavitud que no le permite ese derechos de ir a donde él quiera y cuando quiera, pero al parecer algunos prefieres esto, a cambio de tener asegurado un mantenimiento fijo, el cual podría ser la alimentación, el vestido y la vivienda o cualquier otro que no demande de la persona ninguna preocupación, pues el “amo” se lo proveerá siempre y cuando él obedezca y esté sujeto a sus más íntimos deseos.

Es muy curioso entonces, encontrar el punto de vista de Ludwig Von Mises quien confronta ambos puntos de vista, y llega a la conclusión de que la libertad es únicamente para aquellas personas de mente libre, es decir, aquellas personas que están dispuestas a enfrentar esos retos que trae consigo la libertad, el hecho de proveerse la persona misma los recursos para vivir él y los suyos, así como saber la forma de administrar el tiempo que como persona libre tendría y por ende manejar de forma adecuada de ese tiempo, por lo leído creo que Mises deja categóricamente claro que la libertad es específicamente para la persona industrial.

Es indiscutible que la libertad exista separada de la propiedad, pues el hombre necesita tener esa libertad para disponer qué hacer o qué no hacer con su propiedad, lo único que el Estado debe garantizar es ese derecho, el derecho a la propiedad.   Concluyo también que a lo largo de muchos años siempre se había creído que todas las personas anhelan la libertad, pero eso no es más que un mito; ya que vemos incluso en la actualidad, casos en donde personas administradoras de gobiernos dictatoriales siguen en el poder porque los ciudadanos siguen eligiéndolos, y los prefieren incondicionalmente, aunque esto les cueste su propia libertad, que curioso, pero es lo que se vive incluso en pleno siglo veintiuno, entiéndase casos reales de hoy, las elecciones en Venezuela por ejemplo.

En la tolerancia que explica el profesor Mises existe una “intolerancia”, y esta es, la intolerancia a la intolerancia.

Mises explica muy bien el concepto de tolerancia, dejando en claro que sin tolerancia nunca se vivirá una verdadera paz social, pues la falta de tolerancia ha causado un sinfín de guerras a lo largo de la historia.

Es común que en nuestro medio no exista mucha tolerancia, quizás porque nuestras mentes permanecen aún cerradas a nuevas ideas, pues es común que admitamos como verdad que lo que pensamos que es verdad.  Y esto es el detonante de muchos conflictos ideológicos, la falta de tolerancia.

El liberalismo es y ha sido tolerante con la religión por ejemplo, pues no impide a nadie creer en lo que mejor le parece creer, aunque Mises expone que a la religión el liberalismo le hizo ver el error de ser ellos los únicos facultados para enseñar.

Guatemala no fue la excepción, pues según la historia desde los tiempos de la colonización, se impuso el sistema educativo administrado en su totalidad por la religión católica, es decir, solo podía aprender a leer y escribir aquella persona que estuviese dispuesta a someterse al sistema religioso de la época, quien no quería, pues simplemente no aprendía.

Es por eso tal vez que en nuestros pueblos guatemaltecos vemos hasta  la fecha un modelo religioso implantado en toda la república,  ubiquémonos mentalmente en los parques centrales y veremos que en los costados encontraremos siempre, el mercado municipal, la municipalidad y la iglesia.  ¿Casualidad?, no creo.

La organización de la economía como muy bien lo explica el profesor Mises, está conformada por cinco sistemas de organización de la cooperación, siendo estas: el capitalismo, sistema de propiedad privada de los medios de producción pero con periódica confiscación y redistribución de la riqueza, sistema sindicalista, el socialismo o comunismo y finalmente el sistema de intervención estatal.

No hace falta quienes argumental que desde el inicio de la humanidad no ha existido la  propiedad, es más dicen hoy en día que en cualquier momento puede abolirse este derecho de las personas, argumentan que antes se producía sin tener propiedad privada, lo cual como lo indica el profesor Mises no vale la pena dedicarle tiempo, pues vemos que hoy en día sería imposible producir si no existiese la propiedad privada.

Viene a mi mente en este momento las revoluciones por las que el ser humano ha pasado a lo largo de la historia y como bien recordaremos antes según historiadores el ser humano era nómada pero cuando descubrió “la semilla”, y pudo distinguir que si la sembraba en la tierra, la cuidaba y esperaba cierto tiempo pues le producía frutos, fue en ese momento que el ser humano ya no quiso moverse y es ahí según mi criterio que nace LA PROPIEDAD PRIVADA, pues el ser humano fijó límites territoriales en donde él en ese momento sembraba las semillas y esto le permitía vivir y alimentarse y alimentar a los suyos pero era indispensable que los demás respetaran esa “parcela” de tierra que en ese momento era ya de su pertenencia.

En realidad, los primitivos opositores al sistema de propiedad privada de los medios de producción no combatían la propiedad privada como tal sino lo que ellos combatían era la desigualdad de rentas y la desigualdad de riquezas, argumentando que era necesario crear un sistema de redistribución periódica de la totalidad de bienes o más específicamente que se repartiese el bien de capital que en ese momento se consideraba lo máximo, siendo este el factor “tierra”.

Guatemala no es la excepción con este problema, pues muchos argumentan que la población prosperará cuando se reparta la tierra o más bien cuando se eche a andar la “reforma agraria”.  Esto queda desmentido por el profesor Mises, pues en realidad esto de la reforma agraria no es más que un medio para quitarle al que tiene y darle al perezoso y al que no quiere trabajar o generar por cuenta propia, y si se reparte lo que no se ha producido, pues por lógica lo que se estará repartiendo será “pobreza” en lugar de riqueza.  Claro que el pueblo menos educado no lo entiendo, pues ellos reclaman a gran voz que se les “regale”, que se les “otorgue” o que se les dé en calidad d “donación” determinadas tierras que no pertenecen al gobierno pero que él por ser el máximo ente de poder y de autoridad en el país, puede “expropiar” propiedades ajenas y regalarlas a los menos pudientes, sabiendo claro que esto daña notablemente el estado de derecho en un país.

Quiero mencionar que todos los sistemas de organización económica a excepción del capitalismo, buscan la distribución y redistribución de ganancias, rentas y propiedades, el caso del sindicalismo por ejemplo no busca que se distribuya la propiedad a todas las personas sino únicamente a los trabajadores de determinada empresa quienes se encuentran perfectamente organizados y reclaman “sus derechos”, aunque muchas veces dañen a la misma persona que les ha dado trabajo y/o empleo por medio de una empresa.  Es inconcebible entonces que la igualdad en la distribución de la propiedad pueda alcanzarse por las vías propuestas por el sindicalismo.

Una frase popular dice que en la administración privada el mejor administrador es aquel que gasta menos; mientras que en la administración pública el mejor administrador es aquel que gasta más.  Esto quizás no sea una casualidad pues en la realidad vemos que la burocratización se caracteriza por eso precisamente, por gastar sin ningún control, pues no cuentan con herramientas que les permitan medir el desempeño o porque quizás no hay a quien rendirle cuentas.

En la empresa privada, el dueño se ve en la necesidad de recurrir a herramientas vitales de control como lo son la contabilidad, la estadística empresarial y el cálculo monetario, pues de ello dependerá llevar un control efectivo de todas sus inversiones, con estas herramientas, el empresario puede comparar sus ingresos con sus egresos y como bien lo decía Goethe la mejor herramienta jamás inventada ha sido la partida doble, pues con ella se puede verificar el cargo y el abono, los activos y los pasivos, las ganancias y las pérdidas.

En el otro extremo está la burocratización que nunca hace uso de ninguna herramienta de control, es más al parecer no la necesita, pues les da lo mismo ganar que perder, ya que no hay nadie a quien rendirle cuentas, no importa si se necesitan más burócratas o no, si hay demasiados empleados públicos o hacen falta, es decir, en la burocratización nada importa más que contratar sin necesidad de entrar en ninguna competencia, basta con tener injerencia con gente de gobierno para poder  ocupar un puesto público y nada más, pues lo demás no importa.

Guatemala se caracteriza por ser un país de burocracia, un país netamente mercantilista, en donde el gobierno acostumbra a retrasar todos los procesos, a darle vueltas al asunto, y esto le ha hecho tanto daño a nuestra economía que sitúa a Guatemala el día de hoy, según estadísticas oficiales, entre los primeros cinco países más pobres del mundo.  Esto no es ninguna casualidad, es el resultado de la burocratización y del gasto desmedido y descontrolado del aparato llamado “gobierno”, que despilfarra a manos llenas los recursos que la mayoría de guatemaltecos produce a través del empleo de la fuerza de trabajo y a través de  la generación de productos y servicios con bienes de capital privados.

“Laissez Faire-Laissez Passer”, es una frase que significa “dejar hacer, dejar pasar” y esto es lo que le corresponde al Estado, dejar hacer y dejar pasar, principalmente por las fronteras, pues en las últimas décadas se ha incrementado el control y cierre de fronteras de parte de gobiernos intervencionistas que consideran que al controlar mejor las fronteras lograrán incrementar sus ingresos fiscales, pero esto lo desmiente el profesor Mises en el capítulo que hoy estamos comentando.

Impedir el intercambio internacional de mercancías significaría infligir un daño irreparable al grado de civilización alcanzado por la humanidad, equivaldría para millones y millones de hombres a la pérdida definitiva del bienestar, si no ya del mínimo vital.

El intercambio internacional es necesario, es fundamental y elemental para los habitantes de todos los países, es conveniente recordad que los países no intercambian bienes, los que intercambian bienes y servicios son las personas que viven en estos países, y en la medida que el intercambio internacional se desarrolle de mejor forma, eliminando las fronteras principalmente, entonces se logrará un mejor desarrollo para los países que en esos intercambios intervienen.

Ser productor-consumidor no funciona, pues hemos visto a lo largo de los años que Guatemala por ejemplo es un país cien por ciento agrícola, en donde se siembran y cosechan diferentes granos básicos tales como maíz, frijol, arroz, trigo entre otros que son de mediana calidad pero que lamentablemente sirven únicamente para “consumo personal” o “consumo familiar” pues las personas emplean todo su tiempo en la producción de estos bienes pero no se exportan, no se intercambian, más bien se consumen ahí mismo.

Es necesario entonces producir bienes, pero bienes de buena calidad, con estándares internacionales y que estos se exporten, sea por vía terrestre, vía aérea o marítima, pero que se exporten, pues esto da inicio al intercambio internacional y es así como las naciones prosperan, pues es imposible como lo indica el profesor Mises que alguien pueda autárquicamente cubrir sus necesidades mediante la producción interior y creerse autosuficiente, creer que no necesita de los demás para poder vivir y prosperar.

Quiero también mencionar que cuando una nación se enfoca en producir todos los bienes para su propio consumo, sin pensar en el intercambio (importación y exportación) lo que provoca a mediano plazo es una drástica reducción del producto anual bruto y por ende una notable caída del bienestar social y una baja en la calidad de vida de todos sus habitantes.  A todos nos conviene intercambiar con otros, pues esta es la esencia de la división internacional del trabajo.

La libertad de circulación en las palabras del Profesor Mises es un derecho que le asiste a todo individuo, pues éste es libre ir y venir y de trabajar donde mejor le plazca.  Esto parece una utopía hoy en día pues vemos que sucede todo lo contrario, es decir, los gobierno prohíben a los pobladores que se vayan de la nación, tal es el caso de Corea del Norte por ejemplo donde a las personas que se van sin permiso del gobierno se les llama “disidentes” y si un disidente es sorprendido huyendo o saliendo del país sin permiso del gobierno, debe pagar con trabajo forzoso o hasta el extremo de pagar con su propia vida.

Por otro lado existen hoy en día gobiernos proteccionistas que crean leyes anti-inmigrantes, leyes que castigan severamente a las personas extranjeras, ya que al parecer todo responde a la protección que se le quiere dar al trabajador local, al trabajador interno, al trabajador originario de esos países, pero dentro de todo esto, se disfrazan también muchos intereses de parte de sindicatos muy bien organizados dentro de esos países, quienes no quieren competencia de mano de obra, ellos se creen omnipotentes y capaces de suministrar toda la mano de obra que se necesita dentro de esos países, evitando así la oferta de parte de otros trabajadores (migrantes regularmente).

En el caso de nuestro país, creo que el porcentaje de proteccionismo a los sindicatos es de 95 y 5, pues estos grupos de poder (los sindicatos), mantienen acuerdos y/o amenazas incluso al gobierno de turno para que éste les provea de fuentes de trabajo y de beneficios específicamente para sus agremiados y para nadie más, dejando así sin ningún margen de ganancia para otros trabajadores.

No es extraño que en áreas aledañas a fronteras como México, El Salvador y Honduras quizás se ve a muchos inmigrantes trabajando temporal o definitivamente en departamentos cercanos a estos países, y esto quizás desde mi punto de vista representa ese 5% de margen en donde se ofrece mano de obra barata de parte de personas extranjeras y que en muchas ocasiones es mejor que el trabajo desempeñado por miembros de los sindicatos ya mencionados.

Hago énfasis en la baja producción que se logra al no permitir que otros trabajadores (extranjeros por supuesto), puedan desempeñar labores en otros países, el restringir esta oportunidad, se restringe también el desarrollo de un país, se cae en el estancamiento y directamente en lo que conocemos como “proteccionismo”.

Debo aclarar que el liberalismo nunca construyó una organización y un aparato de partido como lo hicieron los anticapitalistas, es más el liberalismo nunca dio  importancia a la táctica política en las batallas electorales y en los debates parlamentarios, jamás practicó las virtudes del estilo diplomático y de la negociación.

El liberalismo tiene claro que el mundo solo podrá superar gradualmente la situación en que le han precipitado los grupos anticapitalistas organizados si el liberalismo vuelve a ser el eje de la política de las grandes naciones, sólo si un cambio radical en la mentalidad y una convicción profunda de los individuos consiguen dar de nuevo vía libre al capitalismo.

Uno de los problemas para el capitalismo o liberalismo es que se encuentra siempre con la fascinación de parte de las masas para aquel candidato que promete expropiar la propiedad privada, esto siempre despierta el interés de la mayoría y por ende se convierte en un problema serio para el liberalismo o capitalismo, ya que en su mayoría por ignorancia las personas creen que en la medida que se le quite el rico, todos serán más ricos, cuando sucede todo lo contrario, en realidad si le quitamos al que tiene para repartir entre los que no tienen, lo que esto desata es un problema de escasez y de pobreza.

Recordemos que sin la protección a la propiedad privada de parte del Estado, la productividad de ese país estará en completo riesgo, pues no existe otra forma de alcanzar el desarrollo y prosperar si no es por medio de los factores privados de producción, factores que deben ser protegidos y garantizados por todos aquellos partidos políticos que se encuentran en el poder, esta es la esencia del tema en cuestión, pues se necesita garantizar un estado de derecho real, que se oponga a la expropiación de la propiedad privada y que limite el poder de esos partidos políticos anticapitalistas.

Finalmente, debemos recordar que uno de los mayores riesgos que siempre se corre al elegir a nuevos gobernadores o específicamente al elegir nuevos partidos políticos, se corre el riesgo de ser víctima del nuevo gobierno, quien al llegar al poder podría ejercer su derecho de expropiación (lo cual es un abuso por supuesto), y dejar a la persona individual l sin su mayor derecho, el derecho a la propiedad privada.  Lamentablemente , las masas ignoran estos casos, es más, no les interesa siquiera aprender acerca del tema, por el contrario se agradan tanto cuando un candidato promete que les dará las tierras que en ese momento pertenecen a otra persona, esto despierta el interés de la ignorancia, y es ahí en donde los anticapitalistas aprovechan para ganar simpatía, ganar espacio, y una vez convencida la masa de personas, proceden a ejercer con todo  el peso de la ley, políticas anticapitalistas, es decir, políticas que atentan contra la propiedad privada de los medios de producción, ocasionando que el único productor y dueño al final sea el mismo Estado, quien en realidad no tiene la capacidad de producir, pues lo único que bien sabe hacer el aparato de gobierno es gastar lo que proviene de la producción privada y es así como se llega a extremos administrativos como por ejemplo el Estado de Venezuela, gobierno que se ha dedicado a expropiar propiedades privadas y vemos claramente el resultado de la ineficiencia en la administración de estos recursos, porque como repito, el gobierno no es el encargado de producir nada, ellos son llamados a administrar la cosa pública y nada más, a servir a aquellos que están ocupados en otras cosas y a garantizar el derecho de propiedad, de libertad y de libre locomoción de los ciudadanos en general.

Es necesario entonces que la libertad impere en nuestro territorio, porque cuando se garantiza la libertad para los ciudadanos, también se garantizan todos los demás derechos, como el derecho a la propiedad privada, un derecho inherente del ser humano que garantiza la máxima productividad para bienestar de la persona, de su familia y por ende para la nación entera.

Lic. Alder Edilzar GodÍnez Navarro
Profesor Universitario y Asesor Independiente

El Estado está capturado en varios frentes

Hay un concepto que se desarrolla en el análisis de las decisiones públicas llamado en inglés “regulatory capture”, que se puede traducir como “captura del regulador” y hace referencia a como un grupo, pequeño o grande, hace funcionar (capturar) al aparato estatal para lograr una serie de trabas legales y/o burocráticas que les permiten al grupo aumentar sus rentas.

Para comprender esto, hay que tener en cuenta lo que los economistas explican cuando hablan de oferta y demanda; si hay un aumento de los oferentes, (más competencia, más productos similares o sustitutos cercanos) el precio tendera a disminuir, generando nuevos consumidores (pues estos ahora si compran) y un ganancia mayor para los consumidores actuales (imagine que usted quiere comprar un helado que le costó ayer Q 5.00 y lo encuentra a Q 3.00, ahora usted tiene un excedente de Q2. Pues tiene el helado y Q2. mas para comprar otro satisfactor.)

Por eso es que los economistas (que defienden a los consumidores) apoyan la libre competencia, ya que a más competidores, precios más bajos, y claro si hay menos competencia los precios suben. Y esta lección elemental de economía la entienden perfectamente los empresarios o grupos de empresarios y para sacar provecho de esta lección, se organizan y buscan como limitar la competencia, y estos límites los disfrazan muy bien al punto que los consumidores ni se enteran Veamos el ejemplo de la historia de Jestina Clayton, que publicó el New York Times,    (https://www.nytimes.com/2012/06/17/magazine/so-you-think-you-can-be-a-hair-braider.html?pagewanted=all&_r=0) quien nació en Sierra Leona y a la edad de 18 se mudó a Utah y quiso iniciar su negocio de hacer trenzas y cortes de pelo que aprendió en su ciudad natal, pero resulta que no es tan fácil ser peluquero en Utah, pues hay muchas licencias que sacar e incluso obligación de ganar una serie de cursos para ser estilista profesional. En resumen son dos años de estudios y casi $ 16,000 de pago matriculas. Y resulta que no es solo esta profesión la que tiene problemas para iniciar un negocio; en 1950 menos del 5% de los ciudadanos de Estados Unidos necesitan una licencia de trabajo, hoy cerca del 30% necesita de una licencia para poder trabajar.

La explicación al analizar el lado de los empresarios es muy sencilla, no quieren competencia pues bajarían sus precios y sus ganancias, por lo que buscan cómo evitar que nuevos entren a ofrecer servicios.

Pero la explicación del lado de los políticos no está muy clara, ¿por que un político estaría a favor de beneficiar a pocos empresarios y perjudicar a muchos consumidores? Me atrevo a dar dos posibles respuestas: una corrupción y dos arrogancia.

Cristian Álvarez
Director
Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas, CADEP

Mentiras sobre la pobreza

Luis Pazos

Es frecuente que políticos e investigadores hablen de la necesidad de una mayor intervención del Estado y de aumentos en el gasto público para frenar el crecimiento de la pobreza. Esas recomendaciones parten de mentiras que, por ignorancia o conveniencia política, callan quienes han convertido en un negocio o fuente de votos la lucha contra la pobreza.

paises pobres

A pesar que aumentó la población en más de dos mil millones, el porcentaje de pobres en relación con la población total se redujo drásticamente en los últimos 200 años.

Con base en datos de la ONU y del Word Bank, concluye Alexander Hammond, investigador de la Human Progress Organization, en un artículo publicado por la Fundation for Economic Education (FEE) y el Cato Institute, que la población en extrema pobreza, que representó el 94% de la población en 1820, bajó al 34.8% en 1990 y al 9.6% en 2015.

A finales del siglo XX los países que concentraron el mayor número de pobres fueron China, la India y Nigeria. En esos países predominó el siglo pasado la dirección y planificación de la economía en el llamado socialismo real. A partir de la década de los 90, China y la India abandonan el capitalismo de Estado, abrieron sus economías a la inversión privada y a la globalización. Se inicia una rápida reducción de la pobreza y una mayor movilidad social en esos países.

Los factores que más contribuyeron a la reducción de la pobreza extrema fue el abandono del socialismo democrático en la India y de las tesis marxistas de Mao en China. Esos países mantuvieron en la pobreza a la mayoría de su población en el siglo XX por su forma de gobierno no por la sobrepoblación.

La reducción de la pobreza extrema en el mundo se debió básicamente a la introducción paulatina del sistema de mercado en China, India y en varios países asiáticos.

En África y Latinoamérica los nulos o lentos avances para reducir la pobreza se deben a regímenes estatistas, corruptos y dictatoriales, disfrazados de demócratas, que no respetan institucionalmente la propiedad ni las libertades económicas, pero abundan gastos y planes burocráticos para combatir la pobreza.

¿Por qué arrasó AMLO?

Luis Pazos

El triunfo de López Obrador se debe a un cambio de estrategia personal para que los votantes percibieran una imagen distinta de la proyectada en sus dos campañas previas. También los otros partidos compitieron con nuevas posiciones, que resultaron en una visión diferente de los electores del PRI y el PAN, sus dos principales contrincantes.

El discurso de AMLO ya no fue visceral, como en ocasiones anteriores, ya no mandó al diablo las instituciones, sino se comprometió a gobernar con ellas. El PRI tampoco las mandó al diablo, sino las utilizó descaradamente para cubrir la corrupción y garantizarles impunidad a varios de sus gobernadores y altos funcionarios.

amlo arras

La percepción del PRI como un partido de corruptos e irresponsables en el manejo de las finanzas públicas, los llevó a perder 11.5 millones de votantes con relación a los que tuvo en 2012, más de 19 millones, contra 7,5 millones en 2018.  Esa pérdida, del 60% de sus votos, podía haber aterrizado en más votos para el PAN, pero se los jaló mayoritariamente MORENA, no solo por prometer no ver hacia atrás la corrupción de los priistas, sino por la división interna del PAN.

A muchos simpatizantes del PAN los decepcionó el pleito entre Margarita y Anaya. Ese pleito, sin entrar a buscar culpables, debilitó al PAN, y le restó votos. Probablemente más votos que los ganados por la alianza con el PRD, que también desilusionó a muchos panistas.

Los votantes de MORENA, compuestos por una minoría de izquierdistas, y una mayoría de ciudadanos de clase media y humilde, enojados con el saqueo rampante del PRI y la división del PAN, vieron una alternativa diferente en López Obrador y decidieron votar por él.

“Los astros se alinearon” a favor de López Obrador, quien no ganó, sino arrasó en las elecciones, por el nuevo discurso de reconciliación, el hartazgo de la corrupción priista y la desilusión por la división de los panistas.

Aunque no voté por AMLO, ojalá le vaya bien, para que nos vaya bien, cumpla con su promesa de respetar las instituciones y no caiga en tentaciones autoritarias, pues los errores cobran factura, como le pasó al PRI y al PAN.