Filosofía política
La libertad no depende únicamente de instituciones formales, sino de la participación activa de los individuos en la vida pública.
Pocos defenderían hoy el utilitarismo ingenuo de Bentham. Sin embargo, el utilitarismo (o consecuencialismo) de la regla ofrece una alternativa interesante. Yo iría incluso más lejos: el consecuencialismo es una teoría orientada a la supervivencia humana en un mundo que exige adaptación constante.
Las externalidades se han convertido en una de las peores justificaciones para la intervención del gobierno: una falacia lógica que pretende validar más control estatal sobre la economía y nuestras vidas.
Hay debates internos en el mundo liberal que no dejan de causar cierta perplejidad. Insisto en el calificativo de «internos», sobre dichos debates, bien porque se dan entre las distintas corrientes dentro del liberalismo (que van desde el anarcocapitalismo hasta el socioliberalismo), bien porque se trate de discusiones puntuales —temáticas—…
La democracia liberal en la región nunca se consolidó debido a la apatía de la población y su único sostén efectivo era el compromiso de las élites con el régimen. Ahora, la situación en Brasil y Perú demuestra la penetración de ideologías subversivas en los extremos del espectro político.
Es innegable que el mundo está experimentando una oleada de autoritarismo, lo cual era impensable hace algunos años. ¿Cómo podemos explicar este fenómeno?
Según McCloskey, las culturas producen instituciones. Según los (neo)institucionalistas las instituciones producen culturas. ¿Quién tiene razón?
En estos tiempos en los que el fantasma de la guerra se cierne sobre Europa, es bueno reflexionar sobre la visión de Juan Bautista Alberdi y ver qué aporte nos ofrece su mirada sobre la situación actual.
La era postmoderna, ilustra una clara diferenciación entre lo que compete al Occidente del mundo y todo aquello que atenta contra los valores, ideales y las bases sobre las cuales se sitúa una noción hegemónica.