Nuevas soluciones a la contaminación del agua



Anelisse Reyes

Estudiante de Ciencia Política del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la UFM. Le interesa el estudio y comprensión de las dinámicas de poder y toma de decisiones que afectan al sistema político guatemalteco y a la comunidad internacional

La contaminación es un grave problema al que se enfrenta el mundo, y Guatemala no es la excepción. Sin embargo, al ser un territorio con una estructura económica fuertemente basada en la actividad agrícola, los recursos naturales cobran aún más relevancia. Una de las principales fuentes de preocupación en el país es el alto nivel de contaminación del agua que ocasiona enfermedades y pérdidas económicas a la población. Recientemente, Anika Lorenzana escribió un artículo acerca de la viabilidad del policentrismo en Guatemala. En esta ocasión, analizamos cómo este tipo de gobernanza podría ofrecer soluciones al problema de la polución hídrica en algunas comunidades del país. 

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, las condiciones naturales de Guatemala favorecen la disponibilidad de abundante agua, ya sea para uso personal o para actividades económicas. Sin embargo, en muchas comunidades, el recurso es captado directamente de un río o lago y se distribuye y consume sin haber recibido ningún tratamiento previo. Sumado a esto, el Informe Ambiental del Estado de Guatemala 2016 explica que la calidad del agua es muy baja en la mayoría de las cuencas del país. Esto es consecuencia de la presencia de desechos biológicos y químicos provenientes del uso diario de las comunidades, de las actividades agropecuarias y de las industrias del área. El impacto de esto se refleja en altas tasas de enfermedades ocasionadas por agua contaminada y en la poca cantidad del recurso que realmente se puede aprovechar debido a su mal estado.

El impacto de esto se refleja en altas tasas de enfermedades ocasionadas por agua contaminada y en la poca cantidad del recurso que realmente se puede aprovechar debido a su mal estado.

Es evidente que una de las causas de esta problemática es la pobre coordinación de distintos sectores para gestionar correctamente un recurso compartido y así evitar su deterioro. Es aquí donde encaja la idea de incorporar una gobernanza policéntrica. De acuerdo con Tarko y Aligica, un sistema policéntrico es aquel que posee una variedad de centros de decisión autónomos operando bajo un conjunto general de reglas y a partir del cual surgen órdenes sociales espontáneos basados en ideas y conocimiento compartido. Ahora bien, ¿de qué manera una gobernanza policéntrica podría abrir espacios que creen soluciones al problema de la contaminación hídrica? 

Elinor Ostrom propone que un sistema policéntrico es capaz de mejorar la gestión de un recurso común. La idea es que al existir múltiples centros de decisión autónomos se abre paso a que los diferentes usuarios aprovechen su conocimiento local y acuerden reglas para un uso óptimo del bien. En el caso de Guatemala, una opción es involucrar a distintos niveles de autoridad, desde las municipalidades hasta los sectores que utilizan el agua en una comunidad, y permitir que, a raíz de los intereses de cada uno, se establezcan medidas y regulaciones para disminuir la contaminación. Esto abriría paso al surgimiento de soluciones novedosas y, además, lo acordado encajaría con el contexto y las necesidades de cada zona. Asimismo, los incentivos de cada individuo para cuidar el recurso aumentarían al existir monitoreos locales y la expectativa de que el resto de personas también cumpla. 

En el caso de Guatemala, una opción es involucrar a distintos niveles de autoridad, desde las municipalidades hasta los sectores que utilizan el agua en una comunidad, y permitir que, a raíz de los intereses de cada uno, se establezcan medidas y regulaciones para disminuir la contaminación.

En pocas palabras, la contaminación del agua es uno de los problemas más graves que enfrentan las comunidades guatemaltecas. Una de las causas es la falta de coordinación entre los distintos usuarios para mejorar la gestión y cuidado del recurso. Al aplicar la teoría del policentrismo, se abre una alternativa a la búsqueda de soluciones. Un sistema de centros de decisión autónomos basados en conocimiento y necesidades locales permitiría un mejor cuidado del agua y la implementación de medidas y regulaciones que reduzcan su contaminación. 


2 de junio del 2020

¿Quiénes somos?

El Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas —CADEP— es el núcleo de investigación del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco Marroquín. Fue fundado en el año 2002 con el objetivo de promover la teoría de la elección pública —en inglés, public choice—, una herramienta de análisis que utiliza la economía para estudiar la política.

AVISO IMPORTANTE: El análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor, las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la Universidad Francisco Marroquín.


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