Externalidades


Las externalidades son consideradas, según Joseph Stiglitz (1986) y muchos autores mainstream, como un fallo de mercado. Las encontramos en contextos en los que las acciones de un actor imponen costos sobre otros; es decir, los costos no son internalizados por quien los genera. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que los costos siempre deben ser absorbidos por alguien.

Derivado de esta teorización, las externalidades pueden ser de dos tipos: positivas y negativas. Las instancias donde las acciones de un individuo imponen un costo a otros se denominan externalidades negativas. En cambio, cuando las acciones de un individuo confieren un beneficio a los demás se habla de externalidades positivas (Stiglitz 1986, 80). Así, las externalidades son frecuentemente utilizadas para justificar la intervención gubernamental de industrias con externalidades positivas y la prohibición de productos con externalidades negativas (Caplan s.f, párr. 5).

 

Ejemplo: 

Una fábrica de textiles que contamina un río que es utilizado por comunidades río abajo es un ejemplo de  externalidad negativa. La fábrica genera un costo (la contaminación) que afecta a otros actores (las comunidades) y que no es internalizado por la misma textilera, por lo que el costo es absorbido por la comunidad (externalidad negativa). Por otra parte, un ejemplo de externalidad positiva puede generarla que una persona plante un jardín bonito frente a su casa. Los demás vecinos disfrutan del beneficio (la vista agradable del jardín) sin internalizar el costo que este conlleva (comprar las semillas, plantarlas, cuidarlas, etc.). 

 

Referencias:


Otros artículos con este concepto


La explicación económica del antisemitismo

A mediados del siglo XII, Maimónides, uno de los filósofos más relevantes de la Edad Media, se escandalizaba al leer que un rabino aconsejaba a...