Globalización, desigualdad y populismo



Martin Rode

Profesor e investigador de la Universidad de Navarra en España. 

Con las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el tema del populismo político y sus causas domésticas están de nuevo en la agenda de la prensa internacional. Para estudios académicos que investigan esta relación, la elección del excéntrico magnate Donald J. Trump a la presidencia de EE. UU. puso de nuevo en la palestra el tema después de muchos años viviendo una vida en la sombra. 

Muchos estudios que se acercan al fenómeno del populismo han tenido el problema de no definir dicho concepto de una manera clara y contundente. No obstante, para funcionar como más que un ataque político, es necesario tener criterios objetivos para definir si un político o partido es realmente populista o no. En los años 80, los conocidos economistas Rüdiger Dornbusch y Sebastián Edwards definían como populistas a los gobiernos de ideologías de izquierda de Latinoamérica que perseguían políticas fiscalmente expansivas para conseguir aumentos en la renta y reducciones de la desigualdad a corto plazo sin tener en cuenta los límites reales de dichas políticas. 

Hugo Chávez y consorcios aparte, desde entonces, sin embargo, la mayor oleada de populismo ha surgido más habitualmente como un fenómeno de los países desarrollados e ideológicamente ubicado con más frecuencia en la derecha nacionalista. Este desarrollo ha cambiado también la definición académica del populismo, cuya versión actual más aceptada está bien resumida por el politólogo alemán Jan-Werner Müller. Aquí, el populismo es un fenómeno político que puede existir tanto en la derecha como en la izquierda y que vive de la constante dialéctica de un hipotético conflicto entre “el pueblo” y “las élites conspirativas y antidemocráticas”. 

La mayor oleada de populismo ha surgido más habitualmente como un fenómeno de los países desarrollados e ideológicamente ubicado con más frecuencia en la derecha nacionalista.

Desde los primeros estudios acerca de las causas del populismo político, la idea de que la globalización y, como consecuencia, la desigualdad son factores importantes que contribuyen a su crecimiento ha estado allí. A pesar de las muchas ventajas que tiene el aumento del comercio internacional desde los años 90, es indudable que también se ha convertido en un importante tema de conflicto político a lo largo de este tiempo. Reflejando estas posiciones, una serie de artículos muy influyentes han encontrado recientemente evidencias empíricas de que la globalización fomenta la polarización política y el populismo. No obstante, estos estudios y sus semejantes miden estos fenómenos mayoritariamente a nivel de condados o regiones. 

Haciendo una comparación a nivel de países, los economistas Suecos Andreas Bergh y Anders Kärnä no encuentran relación alguna entre el populismo, la desigualdad y los votos a partidos populistas en Europa (una versión de este artículo será publicada en breve en la revista Public Choice.) Es más, otros estudios apuntan al crecimiento de rentas económicas como causa de este fenómeno, ya que facilita los proyectos nacionalistas y redistributivos del populismo. Por lo tanto, se puede decir que todavía hay bastante inseguridad en lo que se refiere a la globalización y la desigualdad como causas económicas últimas del populismo y sería conveniente no convertir esta narrativa en un mantra antes de tener una evidencia empírica sólida que apunte en esta dirección. 

Estudios apuntan al crecimiento de rentas económicas como causa de este fenómeno, ya que facilita los proyectos nacionalistas y redistributivos del populismo.

Por otro lado, es interesante destacar lo poco que se ha investigado hasta el momento el impacto de los gobiernos populistas sobre la desigualdad de la renta y el proteccionismo comercial, a pesar de que estos temas figuran como prioritarios en las agendas políticas tanto de la derecha como de la izquierda. Estudios recientes que se enfocan en Latinoamérica como región o en países individuales no demuestran que hayan obtenido grandes éxitos en la reducción de la desigualdad. En un artículo del año 2015, Julio Revuelta y yo sí encontrábamos que los gobiernos populistas reducen la libertad de comercio de una manera significativa. Queda mucho por investigar en este campo, pero la cruzada populista contra la libertad económica en un mundo globalizado no parece que vaya a cumplir con su promesa de reducir la desigualdad. 

Por otro lado, es interesante destacar lo poco que se ha investigado hasta el momento el impacto de los gobiernos populistas sobre la desigualdad de la renta y el proteccionismo comercial, a pesar de que estos temas figuran como prioritarios en las agendas políticas tanto de la derecha como de la izquierda.


5 de noviembre del 2020

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El Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas —CADEP— es el núcleo de investigación del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco Marroquín. Fue fundado en el año 2002 con el objetivo de promover la teoría de la elección pública —en inglés, public choice—, una herramienta de análisis que utiliza la economía para estudiar la política.

AVISO IMPORTANTE: El análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor, las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la Universidad Francisco Marroquín.


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